- JUL. 09, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
En esta medicamentosa crónica de costumbres de antaño les diré que recuerdan los nonagenarios bohemios guayaquileños las llamadas ‘perlas de antídoto’, contra el efecto de los tragos –ahora conocido como ‘chuchaqui’–, que según ellos vendía la antigua y ya extinguida Botica del Pueblo, del porteño Pedro Mata, en el Malecón.
Y ya que de viejas boticas hablamos, verdaderos establecimientos para conservar la salud, cuyos farmacéuticos sí preparaban las recetas prescritas por el médico en las décadas de los años 20, 30 y 40 recordamos a la joven generación, los siguientes establecimientos: Internacional, del gringo Christian Bjarner (principal en Nueve de Octubre y Chimborazo, esquina, y la sucursal en la avenida Olmedo y Chimborazo, esquina).
También recordamos Hólger Glaesel, de Peter Holtz, en Pedro Carbo y Aguirre; Del Comercio, del doctor Roberto Leví Hoffman, en Luque y Pichincha; La Fe, en Nueve de Octubre y Pedro Carbo, esquina; Ecuador , de Julio Albán, en Rocafuerte y Padre Aguirre, esquina; Del Sur, en Eloy Alfaro y Febres Cordero, esquina, que tuvo en Guayaquil el primer letrero comercial en su fachada; y, Española, de Rafael Compte, en Nueve de Octubre y Morro (actual Rumichaca).
Hubo otras más como la Popular, en Chile y Huancavilca; Maulme, en Luque y Pedro Carbo; Progreso, de Alfonso Larrea Ferruzola, en Chile y Sucre, pionera en Guayaquil de las entregas a domicilio mediante llamada telefónica; Flores Ontaneda, en Chile y Colón; Alejo Lascano, en Nueve de Octubre y Lorenzo de Garaycoa; Bolívar, en Chimborazo y Bolívar (Víctor Manuel Rendón), y la Municipal, en Pedro Carbo y Sucre, entre otras. Se esperaba en banquetas hasta que saliera el preparado para gárgaras, purgantes, sobrecitos con polvos, agüitas para copitas, etcétera.