- JUL. 09, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
En mayo del 2002, Carlos Navarrete fue designado presidente de El Telégrafo, diario guayaquileño fundado por su familia hace más de 120 años.
Su nombramiento se dio en medio de una disputa entre la Junta General de Accionistas de ese medio y la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), que incautó las acciones que poseía en ese impreso el ex propietario del Banco del Progreso, Fernando Aspiazu.
En noviembre de ese mismo año, la AGD nuevamente tomó el control del medio de comunicación, por lo que Navarrete presentó una denuncia contra Oswaldo Tamariz, ex gerente de la AGD, asegurando que se apoderó de la administración del diario ilegalmente.
En febrero del 2004, Navarrete recuperó su cargo de presidente del periódico, en un acuerdo con la AGD para que levante las demandas que interpuso contra la entidad.
Sin embargo, el 7 de junio del año pasado nuevamente tomó el control de ese matutino. Su despedida del periódico se dio entre burlas de los trabajadores, con quienes mantenía una mala relación laboral.
Ocho meses después fue hallado muerto en su vivienda.