Edición del VIERNES 4 de Julio del 2008
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Deportes no muy saludables
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lacristi gye@yahoo.com

Qué rico que ha estado el fútbol en las últimas semanas…

Es impresionante la cantidad de dinero, de gente, la emoción que causa en tantas personas este deporte tan básico como es ver a 22 fulanos corriendo con destreza alrededor de un balón que viste de escocés.  Lo que los caballeros no entienden es que nosotras felices los acompañamos a ver los partidos por un sinnúmero de razones ajenas a ellos.

La primera es obvia: ¡qué piernitas, Diosito lindo, que tienen los jugadores!… lástima que los últimos años los diseñadores les están haciendo los shorts más y más largos, y no permiten apreciar toda la maravilla de músculos que encierran esos 10.800 metros cuadrados de paraíso de césped.

Otra razón bastante predecible es que siempre se reúnen varios amigos para un partido, por lo que de seguro  tienes chance con alguno de ellos después del juego y las múltiples cervezas para salir.  Cualquier mujer inteligente sabe que con tal de que uno no se cruce frente a la pantalla, ni haga preguntas tontas, y mientras esté pendiente de que las cervezas estén frías, los señores caerán rendidos a sus pies. Ahora que si tienes un dedito extra de frente, googleas algo de lo que está pasando o le pides un up-date a tu primo, y pues tienes un par de comentarios inteligentes listos, y ahí sí caen rendidos… ¡Facilitos, rapiditos y al instante!

Hay deportes más fantásticos aún, como la natación, que siempre, pero absolutamente siempre ayudan.  Uno de chica aprende lo básico en la academia por razones de seguridad  y precauciones de las madres, pero ya con eso tienes lo necesario para poner carita de perrito curioso en Montañita y lograr que un extranjero con bronceado y espalda espectaculares te quiera enseñar a surfear, esa simple conversación ya se vuelve un tique a una temporada simpatiquísima.

Correr, más que hacer cardio o desestresar a alguien, se ha vuelto el deporte rompe-matrimonios.  Todos los que empiezan con la excusa de vida sana terminan enrollándose con la licra corta de la rubia de la de la urbanización vecina y la esposa furiosa lo maletea.  Hasta hace un par de años, los maleteados iban a parar al barrio de Miraflores; hoy ya son más sofisticados: buscan depa en Entre Ríos y muy, pero muy responsablemente, llevan a sus hijos cada mañana al colegio, cosa que antes nunca hicieron, pero al parecer esa manejadita mañanera limpia hartas culpas…

Por lo tanto, mis queridos, aquel que diga que el deporte es salud está fuera de vigencia: sirve para deleitar la mirada, para hacer networking con los amigos de tus amigos, para engatusar a ingenuos, levantarles el ego por conocedores, y últimamente sirve para interrumpir matrimonios… ¡Muy poco saludable!


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