Martes 08 de julio del 2008 Editorial

Salón de Julio



Cada tendencia del arte tiene derecho, naturalmente, a defender sus paradigmas, pero eso no se opone a que acontecimientos como este muestren un carácter pluralista. Guayaquil es una ciudad muy pequeña como para que los espacios de la cultura financiados por el Estado se los restrinja a una sola tendencia. Quizás ese criterio selectivo sea apropiado para ciertos eventos específicos, pero no para el Salón de Julio. El ciudadano debería encontrar allí, más bien, una muestra anual de lo mejor que se está haciendo en nuestro medio, más allá de la filosofía creativa de su autor.

Seguramente, el Salón de Julio  reunirá este requisito este año, para que su éxito al promover la creación cultural sea mayor.
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