El Gobierno de Cuba anunció este martes que dará nuevos permisos a taxistas particulares, en otra medida dirigida a mejorar la vida en la isla, donde las licencias de transporte fueron suspendidas desde hace al menos una década.
El ministro de Transporte, Jorge Luis Sierra, informó que la normativa de las licencias será decidida en los próximos días por las autoridades de su despacho y que se dará prioridad a las zonas rurales del país de Gobierno comunista.
Los taxis particulares que circulan en Cuba recibieron sus permisos en los años 90 tras la crisis económica, que llevó al Gobierno en ese entonces a dar luz verde a autos privados para aliviar la falta de transporte público. Desde entonces, no habían sido otorgadas nuevas licencias.
"Se ha decidido que se va a implementar en los próximos días aprobar licencias operativas de transporte para los portadores privados", informó Sierra a la emisora estatal Radio Rebelde.
Es la más reciente medida implementada por el Gobierno de Raúl Castro desde que sustituyó a su convaleciente hermano Fidel hace cinco meses.
Desde entonces suprimió algunas restricciones para la compra de artículos como teléfonos celulares o computadoras, eliminó los topes salariales, aumentó los precios de los productos agrícolas y permitió una mayor autonomía a los productores de alimentos.
El anuncio del otorgamiento de nuevas licencias para taxis se produjo tres días antes de que el Parlamento cubano se reúna por primera vez después que Raúl Castro asumió la presidencia en febrero.
Sierra aclaró que las licencias para taxis serán aprobadas "una por una", priorizando las zonas rurales, mientras que adelantó que las autoridades de Transporte fijarán las reglas.
"En la transportación local se aprueba una a una, se le da el combustible, se le fija la tarifa, se le fija la ruta y el horario. Es como si fuese un ómnibus", explicó.
Según cifras oficiales, el Gobierno cubano invirtió más de 1.000 millones de dólares en los últimos tres años en la compra de autobuses, locomotoras y vagones para revertir la crisis del transporte generada tras el colapso en 1991 de la Unión Soviética, su antiguo benefactor.