El Grupo de los Ocho (G8) analizará mañana en su cumbre en Toyako (Japón) el cambio climático, pero EE.UU. no ha querido pronunciarse sobre si se llegará a un acuerdo para recortar emisiones de gases contaminantes a largo plazo.
Japón, el país anfitrión, aspira a llegar a un pacto para reducir para el 2050 al 50% los niveles actuales de emisiones, mientras Estados Unidos afirma que cualquier acuerdo debe obligar también a incluir a las grandes economías emergentes, como China o India.
El Grupo de los Ocho: EE.UU., Rusia, Canadá, Japón, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, también abordará la cuestión del cambio climático en su sesión de mañana, cuando se reúna con los representantes de las denominadas economías emergentes.
El denominado G5, que integra a los grandes emergentes, Brasil, México, China, India y Sudáfrica, fue invitado a una sesión ampliada de trabajo en el último día de la cumbre del G8 en Toyako, al norte de Japón.
Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y México, Felipe Calderón, dialogarán mañana sobre el calentamiento de la Tierra con las ocho potencias del mundo, pero no se esperan grandes avances para reducir las emisiones contaminantes, tema que enfrenta a ricos y emergentes.
El G8, el G5 y Australia, Indonesia y Corea del Sur forman el grupo de las 16 principales economías del mundo (MEM por sus siglas en inglés), que negocian un acuerdo global sobre el cambio climático y son responsables del 80% de emisiones contaminantes del planeta.
Lula llegará a Toyako el martes para defender los biocombustibles y reclamar que los países industrializados asuman más responsabilidad ante el cambio climático.
Calderón, que llegó a Toyako el lunes de noche, defenderá “la iniciativa mexicana para crear un Fondo Mundial de Cambio Climático” o “Fondo Verde”, indicó la canciller mexicana, Patricia Espinosa.
Ayer, líderes africanos exhortaron a las naciones ricas del G8 a mantener la promesa de la cumbre del 2005, en Gleneagles, Escocia, de duplicar la asistencia para el 2010 a 50.000 millones de dólares, la mitad destinada a África, pero los dirigentes de los países más ricos no confirmaron esta ayuda y los siete presidentes africanos que llegaron a la cumbre retornaron con las manos vacías
Además, les pidieron que recordaran que los crecientes precios del petróleo y los alimentos empeoran su pobreza.
Durante el primer día de la cumbre, cientos de manifestantes de Japón y otros países marcharon bajo una copiosa lluvia hacia la sede del evento, pero las fuertes medidas de seguridad los mantuvieran a varios kilómetros de distancia.