Vivo cada día en la presencia de la abundancia divina.
Siento satisfacción.
Prosperidad
Al igual que las plantas, árboles y flores que son nutridos por un río, disfruto de un constante fluir de bendiciones que me sustentan. ¡Me siento bendecido de vivir en el opulento universo de Dios!
Si alguna vez siento que me falta algo, abro mi mente a la presencia
de Dios, y las ideas de prosperidad comienzan a fluir hacia mí. Un momento callado de comunión con Dios me ayuda a percibir las
ideas.
La prosperidad me llega en modos diversos, como palabras de aliento, una sonrisa, una bendición material que recibo en el momento justo. Sin lugar a dudas, cada experiencia guarda bien abundante.
–Salmo 1:3
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará”.