- JUL. 07, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
Pese a que cerca del 70% de la nueva Carta Magna aún está en elaboración, los grupos religiosos y la comunidad GLBT dicen contar con razones suficientes para tener desde ya una clara postura frente al referéndum.
Los intentos para que la Asamblea reconsidere el tratamiento de los temas relacionados con la vida y la familia, volcaron a las calles en más de una ocasión a miembros de las iglesias católica y evangélica, quienes rechazan el aborto y la unión de hecho gay.
Según el pastor Francisco Loor, coordinador de las movilizaciones organizadas por la Iglesia evangélica, “por conciencia y convicción, los cristianos van a rechazar la nueva Carta Magna”.
Loor señala que insistirán en su pedido con una nueva movilización días previos al 26 de julio, fecha en que se vence el plazo para que la Asamblea entregue la nueva Carta Política. Los evangélicos piden además que se retiren los términos “identidad de género” y “orientación sexual” en los Derechos Fundamentales, por considerarlos una puerta abierta a prácticas homosexuales.
En tanto monseñor Antonio Arregui, arzobispo de Guayaquil y presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), tiene previsto reunirse antes del 26 de julio en consejo permanente, a fin de elaborar una estrategia para rechazar la Constitución porque deja abierta la posibilidad de aborto. “Ningún católico va a votar por una Constitución que dé posibilidad abortista”, añade.
Esta postura se ve reflejada en un artículo publicado en la última edición de la revista católica Cristo Hoy en el que rechazan una “Constitución abortista”. La Confederación de Laicos Católicos coinciden en esta opinión y la defienden en un aviso publicado hoy en este Diario, en el que exigen a los Asambleístas reconocer la voluntad del pueblo católico y rectificar esos textos.
Del lado contrario está la comunidad GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales), que se declara a favor de la nueva Constitución porque reconoce su unión de hecho. “Se ha tomado en cuenta a las minorías”, opina Óscar Ugarte, defensor de los derechos de los homosexuales.