Alberto Sánchez espera los próximos meses ejercer un derecho que hasta el año
2005, cuando se aprobó en España el matrimonio homosexual, le había sido
negado.
El guayaquileño lo pregona en un escenario de tolerancia y
reivindicación: la marcha del Orgullo Gay, que el sábado acogió en Madrid a unas
750.000 personas.
Su pareja, el español Daniel Márquez, vidente y
tarotista, llevará al ecuatoriano al altar en el 2009. La pareja se sumará
así a otros 5.234 matrimonios en los últimos tres años.
En España es
válido el matrimonio celebrado entre español y extranjero o entre extranjeros
residentes del mismo sexo, aunque la legislación nacional del extranjero no
permita o no reconozca la validez de tales uniones.
Alexander Lalangue
no piensa aún en pronunciar el ‘sí quiero’. Su orientación sexual causaría
aversión en su Piñas natal. Por eso él, estudiante de periodismo de segundo año
de la Universidad Rey Juan Carlos, vivió la manifestación en primera fila como
voluntario de la Fundación Triángulo, que desde 1996 trabaja en reconocer los
derechos de gays y lesbianas.
Otro ecuatoriano, José Cuenca, lojano
afincado en Madrid desde hace ocho años, por el contrario no tropezó con la
homofobia, pues su familia aceptó su inclinación sexual y celebró el sábado con
la bandera de Ecuador entre los estandartes con los colores del arco
iris.
Los ecuatorianos son los que acuden en mayor número a las oficinas
del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid. Según
Manuel Ródenas, abogado de la asociación, “arriban solos, sin el apoyo
familiar y ocultándoles su inclinación sexual para no darles un
disgusto”.
Un informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado
advierte que en Ecuador hay una “homofobia en todas sus estructuras: sociales,
familiares, laborales y policiales”.