lunes 07 de julio del 2008 Columnistas

El Informe Spence, lectura obligada

 Recientemente  un artículo del muy conocido economista Dani Rodrik  titulado ‘¿Es que hay un nuevo Consenso de Washington?’ llamó mi atención. En él se analiza el informe final de la Comisión Spence, solicitada por el Banco Mundial a este Premio Nobel de Economía. El artículo terminaba con una frase que describe bien el enfoque: si hay un nuevo Consenso de Washington es que las reglas deben establecerse en cada país y no en Washington. Apenas pude me adentré en su lectura. Resultó fascinante y con respuestas actuales a temas como calentamiento global o la crisis alimentaria.

El trabajo parte de una revisión de los casos exitosos de desarrollo en el mundo, definidos como aquellos que han crecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a una tasa de más de 7% durante al menos 25 años. Este exclusivo club que lo conforman países como Botsuana, Brasil, Japón y los tigres asiáticos, China, Indonesia, Malta, Omán. Durante los períodos de crecimiento el ingreso per cápita se multiplicó entre 5 (Brasil) y casi 20 veces en Botsuana, el pequeño país africano. En todos ellos la pobreza cayó en forma dramática, siendo China el caso más impresionante.

Todos estos países tienen 5 características en común: utilizaron plenamente la economía global, mantuvieron estabilidad macroeconómica, promovieron activamente altas tasas de ahorro e inversión, dejaron que los mercados asignen eficientemente los recursos y tuvieron gobiernos capaces, comprometidos y creíbles. ¿Cómo hicieron estos países para mantener en el tiempo largo un curso de este tipo? Para el informe no hay recetas únicas, al estilo neoliberal, que aseguran el éxito; algo que es bueno en un momento, puede constituir una traba después.

Dos ejemplos pueden dar un sabor del informe y quizás ser anzuelo para esta lectura, a mi juicio obligatoria para todos, incluyendo los asambleístas. Aprovechar plenamente la economía global en un doble sentido: importando tecnología, ideas y conocimientos por al menos dos vías: inversiones extranjeras y formación masiva de profesionales de posgrado en carreras científicas y tecnológicas; y, aprovechando la demanda casi interminable del mercado mundial. ¡No hay experiencias de crecimiento sostenidas basadas exclusivamente en mercados internos! ¿Por qué? En países pequeños para que la demanda crezca, los precios tienen que bajar, lo que no es posible por el tamaño del mercado consumidor.
Todos los ejemplos sugieren que la industrialización por sustitución de exportaciones ha sido la vía.

En segundo lugar todas estas experiencias tenían una “orientación futurista”, es decir sacrificaban el consumo actual para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo. Se privilegiaba el ahorro y la inversión. En muchos casos utilizaron formas de ahorro obligatorios como fuertes retenciones para jubilación,  bajas tasas de interés al ahorro, pero limitaciones al crédito para consumo. En lo que hace a inversiones, todos mantuvieron altos niveles, públicos y privados, normalmente de más del 25% del PIB. Educación, salud e infraestructura: carreteras, puertos y aeropuertos, comunicaciones son los más importantes.

Pero tal vez la recomendación más importante es seguir el dicho del dirigente chino Deng Xiao-ping: “cruzar el río sintiendo las piedras”, es decir con una mentalidad abierta a aprender, a experimentar. Para ello un grupo de tecnócratas con esa mentalidad deben estar en los ministerios de planificación, respondiendo directamente al liderazgo político, pero impermeables a las influencias.

El liderazgo político, basado en los más amplios consensos, debe ser creíble, incluyente y comprometido, capaz de transmitir los objetivos a la población.
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