Líderes religiosos de Venezuela criticaron a una iglesia recién constituida que apoya abiertamente las políticas socialistas del presidente Hugo Chávez.
La Iglesia católica reformada fue creada por un grupo de anglicanos y católicos que afirman que quieren enfatizar la ayuda a los pobres, pero la Iglesia católica dice que sus miembros son criminales que tratan de dividir a la Iglesia.
La Iglesia católica acusa al mandatario de dictador, mientras que Chávez la critica “por ser elitista y por ignorar a los pobres del país”.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, arzobispo Roberto Luckert, acusó a la nueva organización de tomar dinero del Gobierno y mezclar política y religión.
Pero Enrique Albornoz, el primer obispo de la Iglesia reformada, señala que apoyan “el trabajo que el Gobierno está haciendo por los pobres”.