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Edición del DOMINGO 6 de Julio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Islandia ¡Sorprendente!
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Las cataratas de Gullfoss, en el río Hvítá, al sur del país
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Geografía
Viajemos: Turismo y aventura

El país más desarrollado del mundo es también un abanico de destinos naturales y urbanísticos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lo dice: Islandia es el país más progresista del mundo en términos de renta per cápita, expectativa de vida y nivel de conocimiento, según el Índice de Desarrollo Humano (IDH), creado por esa organización en 1990 y difundido anualmente (este año Ecuador tuvo el puesto 89 entre 177 naciones).

La bonanza social de Islandia es el reflejo de una comunidad organizada que flota en su biodiversa isla de 103.000 km² (menos de la mitad de Ecuador) ubicada en el Atlántico norte, a unos 800 kilómetros al noroeste de Escocia y al este de Groenlandia, justo bajo el Círculo Polar Ártico, por lo que se la considera la nación más occidental de Europa.
Sin embargo, llegar a ella no es tan difícil como suena: cuatro horas de vuelo la separan de España y cinco desde Nueva York.

Tampoco se espante por el frío: gracias a la templada Corriente del Golfo, Islandia tiene unas temperaturas sorprendentemente moderadas durante todo el año. Raramente alcanza los 20 grados centígrados en verano, mientras que durante el invierno la temperatura media en Reikiavik es de 0 grados centígrados. Sin embargo, la nieve no es la normal, aunque cuando sucede dispara el gozo de los niños islandeses.

Recorrido norteño
A pesar de que Islandia se promociona como un refugio de naturaleza, el turista no tiene que ser un amante de la vida al aire libre para enamorarse de ese territorio. Reikiavik es una de las más vivas, seguras, sofisticadas y modernas ciudades del mundo.

Y su animada vida nocturna tiene un ingrediente sorprendente: en el invierno solo recibe cuatro horas de luz solar y durante el verano las noches son tan claras como el día.

Totalmente libre de contaminación con un hermoso lago en su casco antiguo, Reikiavik es un centro bullicioso de comercio y gobierno, industria y cultura. Allí se encuentran las instituciones gubernamentales, las librerías y los museos, la universidad e instituciones de investigación, las oficinas centrales de comunicación (radio, televisión y diarios), los teatros profesionales y orquestas, las cortes de justicia, piscinas al aire libre y estadios de deportes, líneas marítimas, aéreas y compañías de transporte colectivo, industrias y plantas procesadoras de pescado.

Entre otros edificios están el Parlamento (construido en 1881) y la Casa de Gobierno (de mediados del siglo XVIII), ambos en el centro viejo de Reikiavik.

Cerca están la Librería y el Teatro Nacional, ubicadas juntas detrás de una estatua del primer colonizador. En el área universitaria quedan la universidad y sus hoteles de estudiantes, el Museo Nacional y la Casa Nórdica (diseñada por el famoso arquitecto finlandés Alvar Aalto). Hay numerosas iglesias antiguas y nuevas, entre la vieja Catedral cerca del Parlamento y la altísima nueva Hallgrímskirkja.

El Museo Folclórico de Arbaer, en uno de los suburbios del este, exhibe viejas casas de Reikiavik reconstruidas en su estilo original, así como también una iglesia rural tradicional y una granja, ambas con techos de turba y pasto.

Cataratas y géiser
Uno de los puntos más famosos del turismo natural en Islandia es a la vez una de las más famosas cataratas en todo el mundo: las cascadas Gullfoss, en el poderoso río Hvítá, al sur del país.

Estas caídas de agua despiertan un importante orgullo dentro del pueblo islandés, pues es uno de los sitios naturales más preciados de todo el territorio, ya que además de constituir un espectáculo con perspectivas asombrosas que dejan sin respiración a quien lo observe, son parte del patrimonio natural nacional y una importantísima fuente de recursos turísticos para el país.

Estas cataratas tienen la peculiaridad de que se emplazan justo en una curva del Hvítá, y al pegar la vuelta el río, caen a una zanja de 32 metros de profundidad, fragmentándose en dos grandes escalones, donde el río parece simplemente hundirse en la tierra.

En estas aguas descendentes, uno de los mayores atractivos son los arco iris que se forman entre las paredes de agua, un espectáculo maravilloso que dota de color a este colosal caudal de agua que cae a borbotones.

El géiser Strokkur es otro de los principales atractivos de la isla. Este manantial termal libera una columna de agua caliente y vapor a 20 metros de altura. Lo sorprendente es que lo hace cada cinco minutos, convirtiéndose en un espectáculo para quienes acuden a este sector junto al río Hvítá.

Así que si usted nunca ha considerado viajar a Islandia, deténgase un momento a pensarlo.

Fuente: Wikipedia, NuestroRumbo.com y Visiteurope.com


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