Sensaciones de temor
El miedo es una emoción instintiva, necesaria que sirve para protegernos de peligros reales o probables y nos ayuda a sobrevivir a través de la lucha o huida frente a una amenaza. Pero, si es incontrolable, irracional, sin que exista peligro, es patológico (fobias, ataques de pánico y otros).
¡Ten cuidado que te vas a hacer daño! y ¡No tengas miedo, no seas cobarde! Estas frases contradictorias como dice Susana Veilati hacen comportarnos “listos valientes, disfrazados de imprudentes” o “tontos cobardes, enmascarados de prudentes”. Son las sensaciones de temor las responsables de que se tomen algunas precauciones en la vida habitual, favoreciendo el comportamiento adecuado del individuo. Lo importante es distinguir cuando se transforma en miedo negativo paralizante (que incapacita al individuo para conseguir un propósito) o negativo reactivo (que tiende a encubrir el temor con actos temerarios), ninguna de las dos formas es adecuada para afrontarlos.
¿Qué hacer para que tus miedos no te paralicen sino que te hagan avanzar?
1. Haz una lista y distingue entre los que te advierten del peligro real o potencial de aquellos que te desaniman, debilitan e impiden que luches.
2. Deja de culpar a fuerzas externas por tus problemas y hazte responsable de tus sentimientos para que seas capaz de alterarlos.
3. No colabores con ellos escondiéndolos, alimentándolos ni justificándolos como por ejemplo cuando dices no quiero ir a esa fiesta porque va a estar aburrida en lugar de aceptar que no lo haces porque tienes miedo de hablar con personas extrañas.
4. Una vez que conoces tus miedos critica las creencias en que se basa y utiliza la voluntad para afrontarlos.
5. Busca apoyo de un especialista si te es difícil combatirlos.
Fuente: Dra. Consuelo Camacho, psiquiatra especializada en Barcelona y presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Psiquiatría Biológica (SEPB). Telfs.: 239--4932- 239-0381. Correo: germanicoz@hotmail.com.
Siguiente artículo: Temor a la soledad