Amor adolescente resuelto
A inicios del 2004 envié una carta en la que hacía referencia a que mi sobrina de 14 años tenía un enamorado mayor que ella. La verdad es que en ese momento estaba muy preocupado porque era menor y sus padres estaban como locos sin saber qué hacer. La psicóloga que respondió mi carta indicaba que lo que estaba sintiendo mi sobrina era una ilusión y que como familiares adultos debíamos canalizar ese sentimiento. Decidimos hablar con ella, le expusimos las consecuencias de esa relación, pero que la única persona que debía decidir era ella, que nosotros éramos las personas que veíamos desde otra óptica. Fue un camino difícil para nosotros, porque su inmadurez no le permitía entender lo que le decíamos, a veces se deprimía, a veces estaba contenta y solo podíamos ‘seguirle los pasos’, observándola y guiándola. Luego de año y medio, ella terminó esa relación. Actualmente tiene 18 años y asiste a la universidad. A veces nos recuerda ese capítulo de su vida –necesario, creo yo– y se ríe comentando lo equivocada que estaba. Hoy sale con un chico de veinte años, proviene de una familia muy unida y feliz; es muy maduro –pese a su edad– y también está en la universidad. En casa estamos contentos porque hicimos lo que nos recomendó la psicóloga y todo salió mejor de lo esperado. La paciencia, la unión familiar y la comunicación fueron los factores principales para que la preocupación que teníamos terminara con resultados positivos.
Tomás,
Guayaquil
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