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Edición del DOMINGO 6 de Julio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Stephen Ferry, fotografía humanitaria
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Texto: Emilio Santoro

Gráficas sin pretensiones,  pero con una alta dosis de lo que suele usualmente ser una triste realidad, así son las fotos de Stephen Ferry, ganador en dos ocasiones del premio World Press Photo.

Como una especie de Buda estadounidense, pero más flaco, Stephen Ferry, fotógrafo premiado y de larga trayectoria internacional, prefiere sentarse en el suelo cerca de una planta a charlar.

Stephen no es ni parece el típico estereotipo del gringo que viaja por el mundo comiendo hamburguesas y hot dogs, centrando su universo en los Estados Unidos. Él habla español con notable y curioso acento, una mezcla entre español de estadounidense y el español bogotano, pero también con una fluidez y claridad de expresión que sorprende y rivaliza con la  de cualquier latinoamericano, resultado de hacer cobertura periodística por más de 20 años en Sudamérica.

Este nativo de Cambridge, Massachussetts, se interesó por la fotografía a los 12 años y muy curioso iba a una tienda de fotos, donde aprendió a imprimir y revelar gráficas en blanco y negro. Él fue testigo del movimiento hippy de los sesenta cuando era apenas un niño; las protestas contra la guerra en Vietnam fueron clave para inspirarlo en el futuro a seguir una carrera fotográfica en la que las causas sociales y la experiencia humana serían el principal personaje de su obra.

En su carrera, Ferry ha cubierto eventos como el conflicto de las FARC en Colombia, las vidas secretas de los periodistas clandestinos en Cuba y la vida de los refugiados en el área de Tindouf, Algeria.

Al comienzo de su carrera, llevado por la necesidad, hacía todo tipo de trabajos, desde asistente de fotógrafos de boda  hasta paparazzo, contando entre risas que una vez hasta fue perseguido por el cantante Boy George, quien le quería pegar por tomarle unas fotos en la calle.

El 17 de junio, Ferry visitó Guayaquil (ya estuvo hace dos años en esta ciudad para  hacer un reportaje sobre el cacao) para dar una charla en la Fundación EL UNIVERSO sobre su extenso trabajo como periodista y fotógrafo de diferentes agencias y revistas (entre estas Time, National Geographic y Newsweek), enfocándose sobre todo en su trabajo de ahora.

Ferry entre los Tairona
Su proyecto actual es la documentación de la comunidad Tairona y de cómo son víctimas del conflicto armado entre las guerrillas de las FARC y los paramilitares, además de su lucha pacífica por proteger la selva de la deforestación.

Los tairona se sitúan  en la cordillera de la Sierra Nevada, en Colombia, las montañas costeñas más altas del mundo con 5.800 metros sobre el mar.

Para esto él ha convivido con ellos por cuatro meses, pasando peligro de muerte como cualquiera de ellos y aprendiendo innumerables lecciones del estilo de vida que llevan. Le impresionó cómo esta gente se aseguraba de no olvidarse de su conexión con la naturaleza, de cómo todo lo que tenían se lo agradecían a esta, mientras la mayoría de la gente de ciudad no piensa dos veces en consumir algo no necesario.

“He aprendido a siempre estar consciente de cómo usamos a la naturaleza y de cómo abusamos de ella”. 

También lo sorprendió la sabiduría de los tairona, a quienes describió como gente que sabe lo que quiere, que defiende sus intereses de manera pacífica, que va para adelante y piensa positivo, aunque esté en situaciones adversas. Los tairona, en sus esfuerzos por comunicarse con el mundo exterior y compartir un poco más de su mundo, le pidieron a Ferry que les enseñara a usar cámaras, y ahora un grupo pequeño de ellos ya sabe tomar  sus propias fotos y hacer todo lo demás que requiere la fotografía profesional, producto de su esfuerzo y empeño. Él suena satisfecho y feliz cuando dice que “nunca es fácil aprender, pero como estudiantes han sido muy, muy buenos”. 

Engañado en Cuba
A Ferry también le ha tocado vivir decepciones muy grandes, gajes del oficio de ser periodista. Enviado por la revista alemana GEO a Cuba, fue a hacer un reportaje sobre las condiciones en las que los periodistas cubanos tenían que trabajar, esto es, en total clandestinidad. Una vez que llegó a La Habana conoció a un periodista veterano llamado Néstor Baguer, con el que colaboró. Desgraciadamente, un año después de que salieran sus fotos reveladoras, estos valientes periodistas cubanos fueron arrestados y sentenciados hasta a 20 años de cárcel. Le cayó como un balde de agua fría la noticia de que Néstor Baguer había sido en realidad un agente de seguridad del Estado, y que este fue el que terminó denunciando a los periodistas que él fotografió.

La violencia en Colombia
Durante sus años como residente en Bogotá, Ferry ha tomado fotos que ilustran cómo la violencia que ha sufrido este pueblo hermano por 200 años ha afectado la vida de todos en Colombia, especialmente la de los más pobres. Estas fotos ultrarrealistas, llenas de sangre y muerte, gracias al toque mágico de Ferry se convierten en una ventana para nosotros, pero una ventana que no esconde nada, así sea algo que no siempre queramos ver.

El talento de Ferry con la cámara es obvio hasta para los principiantes, pero cuando se le pregunta el porqué de su tendencia a tomar fotos de tinte social, su respuesta es sencilla, denota que es un hombre al cual no le importa la fama personal.

“Yo necesito de algún andamio, necesito de un camino para poder caminar. Y el periodismo da una estructura dentro de la cual uno puede expresarse”.

Y añade: “Además, no sé, me interesa lo que le pasa a la gente”.


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