La idea de Wall-E surgió en 1994, durante un almuerzo ahora famoso donde estuvieron reunidos los pioneros de Pixar: Stanton, John Lasseter, Pete Docter y el genial cuentista difunto Joe Ranft.
En el proceso de producción del primer largometraje, Toy Story, se dieron cuenta de que podrían tener la oportunidad de hacer otra película. En ese premonitorio encuentro se debatieron ideas para Bichos, Monsters Inc. y Buscando a Nemo por primera vez. “Una de las cosas que recuerdo fue la idea de un pequeño robot que abandonaba la Tierra”, dice Stanton. “No teníamos una historia. Pensamos en una especie de Robinson Crusoe; ¿qué pasaría si la humanidad tiene que abandonar la Tierra y alguien se olvidó de apagar el último robot y este no sabía que podía dejar de hacer lo que estaba haciendo?”.
Años más tarde, la idea tomó forma literalmente. “Empecé a pensar en él, haciendo su trabajo todos los días, compactando la basura que quedó en la Tierra”, recuerda Stanton. “Esto me hizo pensar: ¿qué pasaría si lo más parecido a un humano que quedara en el universo fuera una máquina? Esta fue realmente la chispa que ya ha recorrido un largo camino”.
Stanton dice que se siente muy influido por las películas de ciencia ficción de la década del setenta. “Cintas como 2001, Star Wars, Alien, Blade Runner y Close Encounters, todas tenían una estética y un clima que me transportaban a otro lugar, y yo realmente creía que esos mundos existían”, explica. “No he visto una película desde entonces que me hiciera sentir de la misma manera, que salimos al espacio, por lo que quería recuperar esa sensación".
Durante los preparativos de Wall-E, los miembros del equipo de animación de Pixar realizaron visitas a estaciones de reciclaje para observar las trituradoras de basura gigantes y otro tipo de maquinarias mientras hacían su trabajo, estudiaron robots reales de cerca y en persona en el estudio y vieron una gran variedad de cintas clásicas (desde las mudas hasta las de ciencia ficción) para interiorizarse en la expresión cinematográfica.