El rock sesentero fue la raíz del heavy metal y este, a su vez, es el origen de otros géneros que lo mantienen vivo. Lo explican en la internet varios sitios web (
www.metaleros.com), así como Washington Orellana, vocalista del grupo nacional Mad Brain. “El heavy marcó un estilo de hacer música fuerte y aunque no somos bandas puristas, sentimos su influencia”.
En Ecuador, añade Orellana, el heavy metal está presente en numerosas bandas que lo interpretan aunque sea fusionado. “Las más puristas son Abadón y Resistencia, ambas de Quito”.
Helmut Jeremías, otro intérprete del heavy metal, añade a las bandas guayaquileñas Garkus y Demolición; y el crítico musical Pablo Rodríguez, a las quiteñas Aztra y Viuda Negra.
La lista es larga, pero más que nombres hay que destacar que si muchas se mantienen en el escenario, marcando la presencia del heavy metal en el país, es por la constancia de los músicos (que incluso crearon la web
www.ecuarock.net), tanto en la realización de conciertos como en la grabación de discos. Esto se debe a la falta de promoción e inversión de productores ejecutivos, dice el guitarrista y compositor Washo Mora.
Jeremías, quien para avivar el heavy metal organiza tributos a artistas como Iron Maiden, Helloween y Deep Purple, manifiesta que la aparición de subgéneros también desmejora la esencia. “Ocurre desde los ochenta y es normal porque la música evoluciona”.
Los subgéneros del heavy metal son el progresivo, alternativo e industrial: thrash, death, black, power, doom, gothic, groove y nu. “En Guayaquil sus exponentes son Colmena, Tuka, Odisea y Ácaro”, anota Jeremías.