Los presidentes de los bancos centrales de todo el mundo están reunidos en Basilea, para la Asamblea Anual de miembros del Banco de Liquidaciones Internacionales, el banco central de bancos centrales. El informe del Banco a la Asamblea es lúgubre: la economía mundial se estaría acercando a un punto de inflexión; se avizora una desaceleración tan severa que podría revertir el actual proceso inflacionario y producir una deflación.
El Banco señala que la economía de Estados Unidos es la más vulnerable por la debilidad de su sistema financiero; que aunque improbable, no puede descartarse que se produzca una fuga de capitales internacionales de Estados Unidos, colapsando el dólar.
Al cierre de la semana, el índice Dow Jones completó dos meses de caída en picada.
El Secretario del Tesoro de Estados Unidos salió al paso de estas declaraciones. Aseveró que la economía americana se fortalecerá hacia fines del 2008.
Según la Agencia Internacional de Energía, dentro del horizonte predecible, los próximos cinco años, los precios del petróleo se mantendrían elevados; si bien la OPEP produce crudo a buen ritmo, no aumentan las existencias, y no hay perspectivas que suba la producción lo suficiente para que incida en una importante baja en el precio.
Esta crisis internacional no impactará al Ecuador ni a América Latina tan fuertemente como las anteriores. El alto precio del petróleo garantiza la estabilidad macroeconómica del país. La deuda pública externa se ha venido reduciendo en los últimos años en relación al tamaño de la economía; servirla no constituye problema. La banca nacional no depende de líneas de crédito externo.
Las consecuencias serán otras. El alto precio del petróleo está afectando muy fuertemente a los fletes.
Crecerá el comercio entre países cercanos, en detrimento de aquel a grandes distancias. Las manufacturas mexicanas ganarían competitividad frente a las chinas en Estados Unidos, por la cercanía.
Nuestras importaciones de materias primas se van a encarecer más, por el costo del transporte. Podría darse la reducción de servicios de transporte hacia el Ecuador, tornando menos eficiente el movimiento de mercaderías afectando nuestra competitividad.
También pueden afectarse las rutas aéreas. Guayaquil ya perdió la frecuencia de Continental a Houston.
Esta situación debilitaría mucho las exportaciones privadas, considerando que son productos de consumo prescindible (banano, camarón, flores, atún) y de bajo costo en relación a su volumen, por lo tanto, el componente transporte pesa mucho. Petróleo aparte, nuestro principal mercado es Europa, y el más dinámico, Rusia, ambos muy distantes.
La caída de las exportaciones privadas afectaría severamente al empleo.
¿Recomendaciones? Fortalecer las relaciones comerciales con nuestros vecinos: que las diferencias políticas con Colombia no tengan incidencia comercial. Ha trascendido que empresas colombianas que dependen de insumos ecuatorianos, están buscando alternativas de abastecimiento como contingencia de darse un cierre comercial.
Estrechar el comercio con Perú, país con muy dinámica economía.
Reconsiderar proyectos de industrialización que antes parecían poco rentables: por ejemplo, la búsqueda de suficiente gas natural para producir fertilizantes. Facilitar el desarrollo de cultivos con buenas perspectivas de precio, como arroz.
Todo pasa por una colaboración más estrecha de los sectores público y privado.