domingo 06 de julio del 2008 Columnistas

Sarkozy y Carla Bruni

Ella, muy hermosa: treinta y nueve años; él, no tan atractivo: cincuenta y tres. Los fariseos se rasgan las vestiduras por aquel trecho de catorce años. Posó desnuda, grabó discos sensuales, vivió su vida. Aristóteles consideraba que lo ideal era una diferencia conyugal de veinte primaveras. Mick Jagger (65 años), Eric Clapton (63 años) siguen campantes. La última mujer de Picasso, Jacqueline Roque, 46 años más joven, se pegó un tiro cuando murió el pintor: dijo que no podía vivir sin él.

Entre Jorge Luis Borges y María Kodama había 47 años. Anthony Quinn se casó con Kathy Benvin a los 82, de ella tuvo dos hijos. Oona O’Neill, 37 años más joven que  Charlie Chaplin, le dio ocho hijos.

¿Padece Carla el complejo de Electra (versión femenina de Edipo), buscando en Nicolás la ternura de su padre? ¿Disimula Sarkozy el síndrome gris, especie de andropausia que impulsa a los cincuentones hacia jovencitas, pues piensan que un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama? Si el Presidente de Francia se hubiese enamorado de una setentona nadie se hubiera asustado. Por lo pronto se los ve a ambos visitando Egipto cogidos de la mano. ¿Si el romance desemboca en matrimonio de larga duración, cabe la objeción? Si saborean un romance fugaz de pocos años tejiendo sueños, absolviendo anhelos, ¿cuál es el problema? Son grandecitos, nadan en la gloria, adultos juntando caminos.

El pasado de Carla indica  inestabilidad emocional pero no sabemos de qué modo  asimilará su papel  como Primera Dama de Francia. En cuanto a Nicolás, hombre con cualidades, defectos, apetitos, tiene una reserva de años para gastarlos. La mujer escoge al ser que ama en función de sus  anhelos. Si es madre divorciada, preferirá  conseguir un padre afectuoso para su prole. Lo viví en carne propia, pues la hermosa guayaquileña con quien  me casé me obsequió dos hijos de su primer matrimonio. Los considero míos. Formarlos fue arduo, maravilloso, estoy muy orgulloso de ellos. Mengua la pasión, se indigesta  el sexo, la ternura perdura sin envejecer.

“El amor tiene sus razones que la razón no conoce” (Pascal). Vivimos una cultura prefabricada en la que los cónyuges deben tener edad parecida. Juzgamos, condenamos a Raimundo y todo el mundo. Lo que sucedió en el Salón Ovalado entre Bill y Mónica nunca me ofuscó, solo me preocupó que Hillary haya salido lastimada.  Mujer enamorada llevada a perdonar, comentó el episodio en sus memorias con dignidad, inteligencia, reconociendo los años de felicidad compartidos con un esposo capaz de sucumbir al espejismo del   placer, hechizo de la piel.

Romances de  presidentes : temas para chismes. Sucede también en  Ecuador. El amor siendo misterio personal, lo importante es la actuación de Sarkozy  como presidente, su capacidad para resolver los asuntos del Estado. Si Nicolás y Carla encuentran felicidad, al diablo los prejuicios. Una foto de ella desnuda se vendió hace poco en noventa y un mil dólares: con  qué dar de comer a muchos niños africanos. ¡Vive l’amour! Y ¡Vive la France!
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