La libertad y la fortuna que ha acumulado, en gran parte gracias al éxito de La Guerra de las Galaxias, le han dado a George Lucas recursos creativos sin rival. Su próxima cinta podría ser desde una espectacular epopeya hasta una de las íntimas narrativas personales que a menudo ha comentado tener ganas de dirigir. Y, sin embargo, sus dos próximas empresas serán proyectos relacionados con La Guerra de las Galaxias, no menos ambiciosos que sus filmes anteriores, aunque potencialmente menos comerciales.
Y llegan en un momento en el que hasta los seguidores más fieles se preguntan si el mundo de fantasía continuamente explotado por Lucas aún tiene frutos qué rendir.
Hace unas semanas, Lucas, de 64 años, visitaba sus oficinas en San Francisco con cierta renuencia: “Me encanta hacer cintas; venderlas no me fascina”.
Promocionaba una cinta de animación computarizada titulada Star Wars: The Clone Wars, que Warner Brothers estrenará el próximo mes y que introducirá una serie televisiva animada del mismo nombre que hará su debut en el canal Cartoon Network en otoño.
Pese a prometer lo contrario, Lucas no concluyó su epopeya de La Guerra de las Galaxias con la cinta de 2005 “Episodio III: La Venganza de los Sith”, la tercera parte de una trilogía de precuelas que registró ingresos superiores a 1 millardo de dólares tan sólo en la taquilla estadounidense.
Desde 2002, piensa una serie animada que se llevaría a cabo entre los Episodios II y III de sus secuelas y plasmaría las aventuras de los caballeros Jedi Obi- Wan Kenobi y Anakin Skywalker (condenado a convertirse en el malvado Darth Vader). Abarcaría héroes, villanos y planetas pasados por alto en las precuelas.
Ello le brindó la oportunidad de revisitar un mundo imaginario que le da una enorme satisfacción personal: “La Guerra de las Galaxias es un arenero en el que me encanta jugar”.
Agregó que el punto no es tratar de demostrarle algo a alguien. “No tengo que hacerlo”. Sin embargo, su perdurable interés brinda indicios de una lección que sus colegas cineastas ya han aprendido: a veces es más sencillo hacer grandes cintas que pequeñas.
Como lo expresó Steven Spielberg, su amigo y colaborador de muchos años: “Todos quisiéramos hacer estas pequeñas películas personales que llegan desapercibidas a los cines. Tristemente, para George, para mí y para otros que han disfrutado y soportado mucho éxito, pasar desapercibido ahora es inconcebible”. Nadie expresó un interés inmediato por transmitir The Clone Wars.
Eso pudo derivarse de la insatisfacción de algunos cinéfilos con las precuelas de La Guerra de las Galaxias, sus diálogos forzados y desconcertantes aspectos políticos. O puede haber sido una indicación de que Clone Wars no era compatible con la programación en horario estelar.
Sin embargo, la pregunta persiste: ¿Acaso el simple hecho de que se puedan hacer nuevas películas de La Guerra de las Galaxias justifica que se hagan?
Lucas señala que no tenía motivos urgentes o imperativos por retomar sus personajes y mitologías más populares, salvo el hecho de que puede hacerlo y lo disfruta. A modo de ilustración, mencionó su reciente colaboración con Spielberg en la película Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal: “¿Qué razón tenemos para hacer otra Indiana Jones? No había motivo, más allá de: ‘oye, podría ser divertido”.
Mencionó su primer largometraje, THX 1138, obra antiutópica de ciencia ficción estrenada en 1971, que pensó que constituiría su única oportunidad de filmar una cinta justo como la quería.
“Puedo hacer media docena de THX”, expresó al respecto. “Perderé todo lo que invierta en ella, de eso no hay duda. Pero puedo divertirme mucho en el proceso”.