Bill Gates y Microsoft han modelado básicamente la idea que se tiene de la competencia en muchos sectores en los que la tecnología desempeña un papel principal. Actualmente hay más de 1.000 millones de copias del sistema operativo Windows en las computadoras de todo el mundo.
Pero las antiguas normas de la competencia que Microsoft dominó tan lucrativamente han cambiado. Millones de usuarios empiezan a cambiar las computadoras de mesa por dispositivos portátiles como los teléfonos móviles para muchas tareas informáticas. Y Google, campeón de la oleada de informática por Internet, le ha quitado a Microsoft el manto de líder de la alta tecnología.
A pesar de su éxito, Gates se va en un momento en el que la empresa que ayudó a fundar en 1975 empieza a tener problemas para encontrar su camino. Se está jubilando, por así decirlo. Tiene sólo 52 años, y deja la empresa para dedicarle más tiempo a dirigir la asociación benéfica más rica del mundo, la Fundación Bill y Melinda Gates. Seguirá siendo el presidente y el mayor accionista de Microsoft, pero el 27 de junio fue su último día como trabajador a tiempo completo en el gigante de la informática, y el final no oficial de su carrera como directivo empresarial.
Aunque Gates pasará un día a la semana por la empresa, serán sus sucesores, con Steven A. Ballmer al mando como director general, quienes afronten los retos de Internet o vean cómo se erosionan la riqueza y la categoría de la empresa en el sector. “Los legados de Bill son Windows y Office, y serán una franquicia rica durante años, pero no es el futuro”, declara David B. Yoffie, catedrático de la Escuela de Gestión Empresarial de Harvard.
Gates fue una de las fuerzas que impulsaron la revolución de la computadora de mesa, y contribuyó a construir una enorme industria mundial y a diseñar productos de gran éxito como Windows y Office, usados a diario en oficinas y casas de todo el mundo. Más de 90% de los ordenadores personales usa soporte lógico de Microsoft.
Gates, que no terminó sus estudios en Harvard, fue durante años la persona más rica del planeta —con un patrimonio de más de 100.000 millones de dólares en 1999—, aunque su fortuna se ha reducido aproximadamente a la mitad debido al abaratamiento de las acciones de Microsoft y las continuas donaciones a su fundación, dedicada a la salud y la enseñanza en todo el mundo.
Expertos del sector y economistas dicen que Windows no es necesariamente el mejor soporte lógico ni el más admirado para dirigir las operaciones básicas de una computadora personal: el Macintosh de Apple puede jactarse de poseer el club de admiradores más devoto. Pero Gates comprendió y desplegó dos conceptos relacionados con una escala nunca vista: la fuerza de los efectos de red y el valor de establecer una plataforma tecnológica.
Dicho de manera sencilla, el efecto de red describe un fenómeno en el que el valor de un producto crece a medida que aumenta el número de usuarios. Los mensajes electrónicos y los teléfonos son el ejemplo clásico.
Una plataforma tecnológica es un conjunto de herramientas o servicios que otros pueden usar para crear sus propios productos o servicios. Cuantas más personas usen las herramientas, más popular puede hacerse la plataforma.
Gates aprovechó y combinó ambas ideas para asentar el dominio de Microsoft en los ordenadores de mesa, extendiendo la influencia de la empresa entre fabricantes de computadoras y creadores de programas informáticos.
“Gates vio que el soporte lógico era un mercado separado del físico mucho antes que cualquier otro, pero su gran logro fue reconocer la fuerza de los efectos de red que rodean al soporte lógico”, dice Michael A. Cusumano, profesor de la Escuela Sloan de Gestión, del Instituto de Tecnología de Massachussets.
Ésa, añade el profesor Cusumano, fue la diferencia esencial entre Microsoft y Apple, el primer líder de las computadoras personales. Apple se centró en hacer únicamente productos sobresalientes, mientras que Microsoft alimentó un ecosistema de creadores de programas informáticos externos que usan la tecnología de Microsoft y dependen de ella, asegura.
En un estudio práctico en la Escuela de Gestión Empresarial de Harvard en 1994, Gates habló de la estrategia de Microsoft, y mencionó los efectos de red y las pautas tecnológicas que le permitieron a la empresa dominar los mercados.
“Buscamos actividades en las que podamos obtener grandes cuotas de mercado, no sólo 30% o 35%”, afirmó.
En el pasado, Microsoft ha superado retos y desbancado rivales, aunque llegase tarde a los mercados, como en la primera oleada de la tecnología de Internet. La inteligente decisión de Gates de adoptar la tecnología de exploración en Internet y atacar al primer líder, Netscape Communications, dio lugar a una encarnizada batalla antimonopolio con el Estado. “Pero extendió la hegemonía de Microsoft durante una década”, dice Mitchell Kapor, rival durante mucho tiempo.
Sin embargo, Microsoft se está quedando muy rezagada en la competencia de Internet y, según analistas, esta vez se enfrenta a competidores mucho más fuertes, principalmente Google. La cuota de búsqueda de Internet que alcanza Microsoft en Estados Unidos es inferior a 10%, mientras que Google tiene más de 60% y Yahoo aproximadamente 20%. Y la búsqueda es sólo parte de la nueva plataforma de Internet, que incluye redes sociales como Facebook y MySpace y alternativas de Internet a los programas tradicionales, como mensajes electrónicos, procesadores de textos y hojas de cálculo.
Los programas de computadoras tradicionales —y las pautas tecnológicas que Microsoft controla en ese campo—, son menos importantes cuando se puede acceder a más programas con un buscador e importarlos por Internet de enormes centros de datos controlados por Google y otros. El nuevo sistema se conoce como “informática en las nubes” (cloud computing), y el modelo empresarial que lo rige es por lo general la venta por Internet de publicidad y servicios de software.
En Microsoft no hay muchas señales de pánico, a pesar de su posición rezagada y del fracaso de su estrategia para ponerse al día mediante la compra de Yahoo por 30.000 millones de euros.
Craig Mundie, jefe de investigación y estrategia de la empresa señala que Microsoft se prepara para un mundo más amplio de informática en las nubes y máquinas “clientes”, no sólo computadoras personales sino también teléfonos móviles, coches, videoconsolas y televisores, todos con soporte lógico de Microsoft.
“La siguiente gran plataforma es la unión de los clientes y de las nubes informáticas”, dice.