Domingo 06 de julio del 2008 Sucesos

En Guayaquil, casi 90% de robos no se registran

POR MARÍA ALEJANDRA TORRES, MARJORIE ORTIZ, CARLOS GALECIO Y JOSÉ OLMOS

Prácticamente nueve de cada diez personas no denuncian ante ninguna autoridad cuando son víctimas de algún delito. Un equipo de este Diario realizó un sondeo entre 509 personas. Los afectados dieron a conocer sus casos.

Desde el temor a posibles represalias, el poco tiempo disponible y lo tedioso del trámite, hasta la desconfianza en el sistema judicial, en la efectividad de la Policía en las investigaciones y “el poco interés que muestran las autoridades”, son algunas de las razones que esgrimen quienes han sido víctimas de delitos en Guayaquil para no presentar una denuncia.

Un equipo de EL UNIVERSO recorrió esta semana el norte, centro, sur y suroeste de la ciudad y consultó a 509 habitantes de dichos sectores: el 56% confirmó que, en lo que va del año, ellos han sufrido algún delito. El 88,3% no lo denunció.

Una encuesta de la firma de seguridad Bitajon –efectuada en Guayaquil a 973 personas en enero– revela que el 66% de los consultados fue víctima de algún delito en el 2007 y, de este grupo, el 88,9% no denunció.

Las estadísticas que se muestran para hablar de un aumento o disminución de los delitos ni siquiera recogen todos los que se denuncian en las diferentes instituciones.

La cifra se desprende de un sondeo de este Diario a 509 personas escogidas al azar en Guayaquil y una encuesta realizada a casi mil habitantes por una consultora.

Antonieta Mite creía que había tomado todo tipo de precauciones para evitar nuevos asaltos. Instalar rejas en las ventanas, reemplazar la puerta de madera por una de hierro, ingresar más temprano a la casa... Estaba equivocada. Estas medidas no fueron suficientes. Hace  doce días le robaron nuevamente, por segunda ocasión en lo que va del año, pero    esta vez de una forma que simplemente no imaginó.  

“Llegaron de madrugada en una canoa y se metieron por atrás, porque mi casa da al estero. Qué iba a pensar que entrarían así. Se me llevaron $ 30 y un DVD mientras mis tres hijos dormían”, relata resignada desde su vivienda ubicada en la última manzana del sector de Centinela de Cuba, en el Guasmo Central, a orillas del Salado.

La historia de Mite se multiplica en su misma cuadra, donde al menos cuatro familias más han sido asaltadas en el 2008.

Sus vecinos lo confirman. Al esposo de Rosa Hidalgo se le llevaron la bicicleta y el celular hace dos meses. Al hijo de Isabel Mera  le han quitado desde los zapatos hasta la camiseta en cinco ocasiones (dos en este año). Al primo de Rosa Vázquez se le llevaron el celular hace un mes, cuando la fue a visitar. A Bolívar Olvera le quitaron el dinero y el teléfono cuando, el martes de esta misma semana, salió a hacer fletes en su camioneta.

En ninguno de los cinco casos se presentó una denuncia formal ante las autoridades. La muestra  en esta cuadra refleja lo que ocurre también en otros sectores de Guayaquil, donde las denuncias recibidas en la Fiscalía, la Policía Judicial y las comisarías no registran la verdadera dimensión de la delincuencia.

Un equipo de EL UNIVERSO recorrió esta semana más de quince  zonas –residenciales y suburbanas– en el norte, centro y sur de la ciudad, para realizar una encuesta a 509 personas; 283 (56%) confirmaron que, en lo que va del año, ellas o sus familiares sufrieron  algún tipo de delito y, de este grupo, 250 nunca lo denunciaron (el 88,3%).

Una muestra de ello. De un sondeo a 100 alumnos de las facultades de Jurisprudencia de las universidades de Guayaquil y Católica, realizado entre el miércoles y jueves pasados, se evidencia que 47 de ellos fueron víctimas de los delincuentes en los últimos seis meses y 33 (70%) no presentaron una denuncia formal ante ninguna autoridad.

Las razones que esgrimen van desde el temor a represalias, el poco tiempo disponible y lo tedioso del trámite hasta las falencias del sistema judicial, la falta de efectividad de la Policía en las investigaciones y el poco interés que muestran las autoridades.

De las 47 víctimas de delitos, 15 afirman que fueron sorprendidas dos veces por los asaltantes y cuatro dijeron haber sido perjudicadas en tres ocasiones o más en lo que va de este año.

Una encuesta de la consultora de riesgos Bitajon –efectuada en Guayaquil a 973 personas en enero pasado– revela datos similares. El 66% de los consultados por la compañía fue víctima de algún delito durante el 2007. De este grupo, el 88,9%  no denunció el hecho, prácticamente nueve de cada diez afectados.

“Quienes sí denunciaron lo hicieron porque tenían sus cosas aseguradas, vehículos o celulares, y sabían que este trámite era necesario para que les reemplacen los objetos robados”, dijo Daniel Adler, experto en seguridad y presidente de Bitajon.

De 26 personas escogidas al azar en el Guasmo Sur, donde viven Alexandra Mite y sus vecinos, 10 respondieron que ellas o sus familiares han sido víctimas de asaltos en los últimos seis meses y ninguno  fue denunciado.

En las calles aledañas al hospital Guayaquil, en el suburbio, la situación es parecida. De las 83 personas consultadas en doce cuadras del sector, 41 dijeron que fueron víctimas de algún delito durante los primeros seis meses del año (72 delitos en total, pues varias fueron asaltadas en más de una ocasión). Ninguna puso una denuncia formal. 

José Rodríguez, por ejemplo, cuenta que este año se le han metido dos veces a su vivienda, ubicada en el callejón Parra y la 28. “Ya no dejamos la casa sola. Aquí no hay una semana sin robo: ya sea a nosotros o a los vecinos. El tramo de la 29, desde la Pancho Segura hasta la calle C donde termina el parque y hasta la 25, hay robos a diario. A mi mamá dos veces le han intentado quitar el celular, pero la última vez un vecino la ayudó”.

Édgar Castilla trabaja en un taller de muebles, justo al lado de la vivienda de Rodríguez y confirma sus palabras. “A mi hija se le llevaron la bicicleta hace un mes, pero  fuimos a buscarla en grupo. La encontramos en la 26 y la G. Los choros nos vieron, pero no nos dijeron nada porque sabían que se la robaron”, dice. 

Mientras Rémber Cabezas, propietario de una tienda ubicada en la 27 y Amazonas, relata que hace poco le robaron la batería del carro y las llantas, José Torres lo escucha y añade que a pocas cuadras, en el callejón próximo al colegio Fe y Alegría, se le llevaron la bicicleta la semana pasada. Teddy Vargas confirma que ahí mismo le quitaron un celular hace un mes.

Los ladrones no respetan ni los ratos de diversión. De ello puede dar fe Tania Larco, pues en pleno juego de bingo, hace cinco semanas, recibió la “visita” de dos sujetos armados en la ciudadela Ferroviaria, en el norte.

“La puerta de mi casa estaba abierta porque justo subíamos unas sillas a la terraza. Dos tipos con pistolas aprovecharon para robar celulares, carteras y dinero a cuatro invitados”, comenta sin mayor susto, pues este mismo año su madre y su hermana fueron asaltadas cerca de la villa donde reside la familia: la 806 sobre la avenida Barcelona.

De 22 personas consultadas  en ocho cuadras del sector, 10 respondieron que han sido víctimas de la delincuencia (14 asaltos en total), pero solo una denunció formalmente el caso.

A tres cuadras, Gunther Groennow asegura que hasta para dejar la basura en la esquina pone cinco candados en su casa y, por si no es suficiente, también tiene un perro. “A mi hijo, aquí afuera, le pusieron un arma en el estómago y se le llevaron el celular. Hace dos semanas lo asaltaron de nuevo, pero por San Marino, en un bus”, relata desde su despensa-vivienda, completamente enrejada.

David Gavilánez vive en el sector y sufrió tres robos a semana seguida, pero en la zona de  Diez de Agosto y Tungurahua; el último, hace un mes. En la primera ocasión le quitaron un celular; en la segunda, el  que compró en reemplazo; y, en la tercera, “ya no tuvieron qué llevarse”. Nunca ha denunciado.

Eran las 20:30 del 28 de mayo cuando doce clientes del restaurante ubicado en la villa 5, manzana 2218, de Samanes 7 fueron sorprendidos por dos personas armadas. Wílmer Mendoza, propietario del local, cuenta que cada cliente fue obligado a entregar todas sus pertenencias.

A uno le quitaron $ 1.500 entre dinero y objetos. A Mendoza le exigieron el dinero de la venta del día. Accedió, pero nunca denunció el atraco. “¿Qué iba a sacar con eso?”, se pregunta hoy.

Su caso es uno de los 14 que fueron identificados en este sondeo y que han afectado a los moradores de las manzanas 2216, 2218 y 2214 de Samanes 7 en lo que va del año. En total, la encuesta de este Diario detectó que en el sector hubo 18 hechos delictivos (9 a locales comerciales) y solo 4 se denunciaron.

Los casos se repiten en su familia. A Estrella Mendoza, su hermana, se le metieron en la vivienda el 28 de abril y, además, robaron en su gabinete, en la villa 11, manzana 2216, a las 19:30. Tampoco denunció el atraco.

Sauces 5, 31 de mayo del 2008, 20:00. Cinthya Rada caminaba por la avenida Tamayo cuando dos individuos en una motocicleta le cerraron el paso y se llevaron el celular y documentos. En cuatro cuadras de esta ciudadela, once personas sufrieron atracos entre enero y junio. Solo dos denunciaron los delitos.

En Urdenor, el 16 de junio, César Fajardo fue obligado a entregar $ 2 mil   que minutos antes había retirado del banco. Él es una de las 12 personas que residen en tres cuadras de Urdenor y que sufrieron el azote delincuencial; 9 no denunciaron.

Ramón Galarza, dueño de una tercena ubicada en La Atarazana (av.  Nicasio Safadi, a una cuadra de la Pedro Menéndez Gilbert), sufrió un asalto en el  local en enero y prefirió no denunciarlo “para no perder tiempo”.

A una cuadra, a inicios de abril, delincuentes se llevaron la venta del día del local Yoguburguer. En cuatro cuadras de la Nicasio Safadi, 13 personas aseguran  haber sufrido asaltos y once de ellas nunca  denunciaron.

En Urdesa la situación es similar. Emilio Valdez vive en la 1ª y Ficus. Lo asaltaron hace tres meses cuando se trasladaba en su carro con un amigo que había retirado $ 3.500 del banco. Lo apuntaron con un arma y se llevaron el dinero y las billeteras.

La semana pasada, justo atrás de su vivienda, le robaron a otro morador. La puerta estaba abierta, los delincuentes entraron y hasta se llevaron  un  vehículo. Aquella familia tampoco denunció el caso por temor a que los delincuentes regresen.

A Guillermo Sánchez, también habitante de Urdesa, le robaron hace dos meses.

Los ladrones entraron y se llevaron  las joyas guardadas en el clóset.  

El 26 de junio, Mercedes Troya  fue asaltada cuando caminaba hacia su casa, en la cooperativa Cordillera del Cóndor, en Flor de Bastión. Dos delincuentes se le llevaron la cartera.

No denunciar los delitos es habitual  entre quienes residen en el sector popular de la parroquia Tarqui, en el norte. En este sondeo se constató que fueron víctimas de la delincuencia 62 de las 71 personas consultadas al azar en las cooperativas Balerio Estacio 1, Unión Nacional (Florida Norte), Andrade Fajardo, 24 de Octubre (Mapasingue) y Cordillera del Cóndor (Flor de Bastión). Ninguno denunció.

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