Un desfase en lenguaje y en matemáticas afecta a alumnos de Ecuador en España.
El mapa de Ecuador dibujado por Sebastián Villegas en una aula del segundo grado del instituto madrileño San Antonio de Padua revela la realidad que identifica a decenas de colegios españoles llenos de clases multirraciales. En este caso de alumnos ecuatorianos.
En esta entidad, de los 187 estudiantes inscritos, 178 no nacieron en España. Los ecuatorianos, dominicanos y filipinos son los que más aportan para que el alumnado extranjero en el colegio sea del 95,19%, pero, sobre todo, han evitado su cierre por falta de “quórum”.
Pese a las dificultades pedagógicas por la heterogeneidad del alumnado, “los maestros se dieron cuenta de que deben orientar sus enseñanzas a las características de sus alumnos”, explica Luis Peña, director del instituto. Por eso, las asociaciones Rumiñahui y Monteolivo y la ONG Save the Children impulsaron el viaje de 12 maestros a Ecuador, la mayoría del colegio San Antonio.
Ellos participarán en talleres para intercambiar experiencias con sus colegas ecuatorianos, compartir herramientas metodológicas, buscar semejanzas y diferencias entre los dos sistemas educativos o entender las causas del desfase curricular. Esto, dice Vladimir Paspuel, profesor y dirigente de Rumiñahui, permitirá mejorar el rendimiento de los alumnos.
El nivel curricular de los estudiantes foráneos para afrontar su inserción en un nuevo sistema educativo no es igual al del resto de compañeros.
Los docentes tienen identificado el problema: un ritmo de trabajo más lento y un desfase en lenguaje y matemáticas.
Sagrario Muñoz, tutora de cuarto grado, no esconde su deseo por contar en su clase con una maestra ecuatoriana. “Los profesores hablamos, pero los chicos no captan lo que decimos”. La respuesta a su inquietud está en los giros del idioma. Azucena Palacios, filóloga de la Universidad Autónoma de Madrid, entrevistó a jóvenes ecuatorianos de dos institutos madrileños y el 26% dijo no entender frases enteras que pronuncian sus maestros.
Por otro lado, los escolares viven la privación materna o paterna como un abandono. Al reencontrarse con sus padres es posible que su reacción sea de rebeldía y eso se refleja en clases, señala Eva Venegas, profesora de educación especial.
La incorporación tardía de los inmigrantes al curso académico ahonda los problemas. Por eso, el gobierno español, dentro de las modificaciones a la Ley de Extranjería, baraja la posibilidad de conseguir que el arribo de los escolares sea solo en el inicio de clases.
Inscritos
En el periodo 2000-2001, 5.418 alumnos ecuatorianos estaban inscritos en el sistema educativo español. En el 2006-2007 el número ascendió a 95.644.
Distribución
La errada distribución del alumnado inmigrante puede devenir en el aparecimiento de guetos. Los centros públicos escolarizan al 80% de extranjeros, frente al 20% que estudia en colegios concertados (financiados con dineros público y privado).