Sábado 05 de julio del 2008 Editorial

Relaciones inmediatas


Nuestro país tuvo razón al inicio en su reclamo enérgico por una acción equivocada de Colombia. Ya habrá tiempo más adelante para discutir si luego se mantuvo una postura adecuada o se cayó en alguna exageración. También habrá espacio para evaluar el contenido de las famosas computadoras de las FARC. Pero por ahora, no hay motivo para profundizar los desacuerdos, y si de verdad nos interesa la paz en Colombia y en la región, nada convendría más que dar este paso que propone la señora Betancourt, convertida de la noche a la mañana en una especie de Canciller oficiosa, no del Gobierno pero sí del pueblo colombiano.

A través de ella, nuestros hermanos del norte nos tienden sus manos; sería inconcebible no responderles con un abrazo de reconciliación fraterno.
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