Roces originados en diferencias ideológicas alejan la inversión pese al crecimiento regional.
Las continuas peleas diplomáticas entre países sudamericanos ahuyentan inversiones y afectan el ambiente de negocios en una región que atraviesa un periodo de crecimiento inédito en su turbulenta historia, afirman analistas.
Según los expertos, muchos de los roces son alimentados por discursos populistas, estilos de liderazgo reacios a la crítica, manejos discrecionales y ambiciones por eternizarse en el poder; todos, factores de riesgo para la inversión.
La Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) informó que el año 2007 fue el quinto año consecutivo de crecimiento económico en la región y el cuarto que presentó una tasa superior al 4%. Incluso superó el 5% que se había previsto.
Choque ideológico
Para los analistas, muchas peleas reflejan el choque ideológico entre una Sudamérica que se proclama “antiimperialista”, y que prefiere que el Estado controle la economía –como es el caso de Venezuela, Bolivia, y Ecuador– con aquellos que quieren estrechar vínculos con EE.UU. para impulsar sus economías (Colombia y Perú).
Según el ex vicecanciller argentino Andrés Cisneros, estos tres países, a los que se suma Argentina, “no encuentran un destino en el mundo y sus Gobiernos cultivan la cultura de buscar un culpable. Y siempre es alguien de afuera”.
En el último episodio de una larga lista de peleas, el presidente de Bolivia, Evo Morales, instó esta semana a los peruanos a resistir la hipotética instalación de una base estadounidense en Perú, lo que le valió un irónico pedido de silencio de su colega Alan García, quien llamó a consultas a su embajador en La Paz.
En el pasado, García fue duramente criticado por Morales debido a sus políticas liberales, la contracara de unas nacionalizaciones que enemistaron a Bolivia con inversores.
El mandatario peruano también fue llamado “ladrón” por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien ha protagonizado duros embates verbales contra el colombiano Álvaro Uribe, al que calificó de “triste peón del imperio” y “mentiroso”.
En marzo pasado, Ecuador, respaldado por Nicaragua y Venezuela, tuvo una crisis diplomática con Colombia, luego de que el ejército de este país, en una incursión en territorio ecuatoriano, mató a decenas de presuntos guerrilleros de las rebeldes FARC.
Luego de discutir acaloradamente ese incidente en una cumbre de jefes de Estado en Santo Domingo, la presidente de Argentina, Cristina Fernández, extendió fríamente su mano a Uribe, cuando este intentó saludarla con un beso.
Argentina también se enfrentó a su vecino Uruguay por la instalación de una productora de pasta papelera, a la que acusó de contaminar un río fronterizo.
Según Cisneros, existe “amateurismo” en “las formas” de los gobiernos de varios países, “demostraciones de torpeza originadas en una concepción política que no se ha ejercitado en un trato normal y provechoso con el mundo”.
Las excepciones, para él, serían Uruguay, Chile, Colombia, Perú y Brasil.
Así, según esta visión, la fiera retórica de Chávez o el ríspido estilo de Fernández, agriamente enfrentada con el vital sector agrícola argentino, se evidencia en lo que el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) ve como un muy débil flujo de inversión hacia sus países.
El organismo señala que por esta razón no sorprende que el flujo de los recursos a estos países “permanezcan anémicos”, por su clima desfavorable para los inversores extranjeros.