El Miduvi inauguró 200 casas para familias afectadas por la erupción del volcán Tungurahua.
La ausencia de las familias de la comunidad de Cusúa, que se encuentra en la zona de alto riesgo por el proceso eruptivo del volcán Tungurahua y que son parte de los beneficiarios de las 200 casas de la urbanización en el barrio La Paz, fue evidente el pasado jueves en la mañana en el acto de inauguración a la que asistió María de los Ángeles Duarte, ministra de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi).
Los dirigentes de esa comunidad ratificaron su desacuerdo que la inauguración se haga sin que el proyecto esté terminado en su totalidad. No obstante, sí acudieron a la ceremonia moradores de Chacauco, cantón Pelileo, y Bilbao, de Penipe en Chimborazo.
La resolución, adoptada el pasado martes, de no asistir al programa inaugural fue porque en la manzana 17 hay algunas casas que carecen de adecuaciones en los interiores.
Según los dirigentes comunitarios no hay seguridades, ni agua, así como tampoco se acabó la colocación del enchambado en la parte frontal de las viviendas. “Solo se terminaron las casas que están a la calle principal”, dijo uno de los beneficiarios que prefirió la reserva.
La presidenta de la Junta Parroquial de Cotaló, María Cortez, lamentó la decisión de las familias de Cusúa, a la que calificó de “injusta” porque las familias no están obligadas a pasarse a vivir en sus casas de La Paz en forma inmediata, sino que tienen un lapso de por lo menos quince días antes de comenzar a residir en el lugar.
“En ese tiempo estaba previsto corregir cualquier inconveniente que haya, porque ese es el compromiso del contratista”, explicó la funcionaria.
Incluso, el vicealcalde de Pelileo, Segundo Rodríguez, que estuvo en representación del alcalde, Manuel Caizabanda, pidió a la ministra Duarte el compromiso de que todos los trabajos de la urbanización se terminen para evitar problemas con los beneficiarios.
Mientras, pobladores de Chacauco, como Simón Morales y Óscar Urrutia, que el martes recibieron las llaves de sus casas, manifestaron su alegría por la entrega gratuita de su casa.
Ellos expresaron su deseo de pasarse de una vez a vivir en el asentamiento de La Paz, aunque dijeron que no pueden hacerlo porque no tienen servicio de agua potable, ni seguridades en las puertas interiores.
Antonio Camino, fiscalizador de la obra, señaló que al mediodía de ayer comenzó a llegar el agua a este proyecto.
En el acto, Juan Salazar, alcalde de Penipe, agradeció la ayuda del Estado a las comunidades afectadas por la erupción.
A Penipe pertenece la parroquia Bilbao, de donde 40 familias son beneficiarias con las casas en La Paz.
Además resaltó el hecho de que la actividad eruptiva del Tungurahua haya unido e integrado a dos provincias, “que eran identificadas como rivales, por lo que ahora es satisfactorio pelear por una misma causa”.
La ministra Duarte reconoció que hace un mes se quiso hacer la entrega de las 200 casas de La Paz, pero adecuaciones de última hora retrasaron la inauguración y justificó la ausencia del presidente Correa quien cumplió otras actividades.