Con un tono más conciliador que el del Gobierno, el ex canciller José Ayala Lasso considera que "lo cortés no quita lo valiente", pues hay que reconocer la liberación de Íngrid Betancourt como un logro del gobierno colombiano, tal como lo hizo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al felicitar a su homólogo Álvaro Uribe.
Asimismo elogió las declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien expresó ayer que el país está alegre por la liberación de Betancourt, pues "representa el sentimiento del país. El Ecuador está contento por la liberación de Ingrid Betancourt".
Lo que cuestiona es que el presidente Correa haya dicho que dejen en paz al país del conflicto colombiano. "Estamos hasta acá (con gesto de hartazgo) de vernos involucrados en un problema que no es nuestro”, dijo ayer el mandatario.
Las declaraciones del Jefe de Estado ecuatoriano se dieron a raíz de que Betancourt, tras su rescate, dijo que admiraba lo que hicieron Chávez y Correa por los rehenes. "Creo que son aliados extraordinarios, pero pienso que es indispensable solicitar que se solidaricen con nuestra democracia, que así como ellos llegaron a sus países a través del sistema democrático, que nos den la oportunidad a nosotros, los colombianos, que también por la vía democrática solucionar nuestros problemas".
Para el ex canciller, la respuesta del Presidente "es un exabrupto propio de su personalidad" que dará lugar a muchas interpretaciones y ninguna de ellas positivas en cuanto a la posición del Ecuador sobre la materia, añadió.
A criterio de Ayala Lasso, si bien el rescate de Íngrid Betancourt fortalece el gobierno de Álvaro Uribe ante el mundo, no se debe perder la objetividad de la posición ecuatoriana con respecto a la violación de su territorio.
"Es una realidad internacional y nacional que el Presidente colombiano sale fortalecido del episodio, lo que no debería interpretarse como que ese fortalecimiento del presidente Uribe hace perder la razón al Ecuador en las bases sobre las cuales actuó defendiendo su soberanía y su dignidad, con respecto a los episodios del primero de marzo", dijo a Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil).
Para el ex diplomático el agradecimiento público que Betancourt tributó a los presidentes de Ecuador y Colombia, nombrándolos específicamente es una demostración de un alma noble, de gratitud por lo que hicieron los jefes de Estado de los dos países para procurar la liberación de rehenes.
A su criterio, las declaraciones de la ex rehén no están vinculadas directamente al tema relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia ni a la relación personal de los jefes de Estado de Colombia o Ecuador, sino al interés de los pueblos ecuatoriano y colombiano.
No obstante, señaló que es una oportunidad para allanar el camino hacia un diálogo que conduzca al restablecimiento de las relaciones diplomáticas, y a crear situaciones de mejoramiento de la confianza después de un proceso más o menos largo.