Vivo con discernimiento espiritual, el cual me libera y me mantiene libre.
Libre
¡Vivo y celebro la idea de la libertad divina! Disfruto de verdadera libertad cuando tomo la decisión de vivir espiritualmente consciente.
Muchas veces, durante el día, tomo decisiones que me ayudan a vivir en libertad. Disfruto de libertad espiritual porque decidí no sucumbir a creencias o pensamientos negativos. La libertad es mía porque no permito que ninguna persona o circunstancia controle mi vida. La verdadera libertad es un trabajo interior que me da paz mental. Sé lo que debo hacer. Mi discernimiento me alienta a actuar sobre nuevas posibilidades para el bien.
Entrego mi vida, mis deseos y preocupaciones a Dios en oración. Entregándome a su espíritu morador, mi comprensión y mi vida se renuevan. ¡Mi verdadera libertad reside en vivir con discernimiento espiritual!
–2 Corintios 3:17
“El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad”.