- JUL. 03, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Así que para liberar a Íngrid Betancourt, el único camino era inmiscuirse en la política colombiana, haciendo a un lado a sus autoridades.
Tristemente, Ecuador fue involucrado en esa estrategia.
Pero ayer esa versión fue desmentida, cuando los rehenes fueron liberados en contra de la voluntad del terrorismo y en un impecable operativo de los militares colombianos que no dispararon ni un solo tiro.
Ojalá que con esto nuestras autoridades se olviden de aquellas negociaciones secretas que no consiguieron nada, porque se basaban en una absurda caracterización del terrorismo.