La intérprete de Love is a losing game abandonó enojada y por su propia cuenta el hospital londinense donde se recuperaba de un enfisema pulmonar.La cantante británica Amy Winehouse aparece más en los titulares de los periódicos por sus problemas con las drogas y el alcohol que por su carrera musical.
El pasado martes abandonó furiosamente el hospital donde era tratada por un enfisema pulmonar, informa el diario inglés The Sun, sin especificar los motivos.
Winehouse fue internada hace dos semanas en un hospital londinense, en el cual le dieron permiso el viernes pasado para participar en el concierto de homenaje al ex presidente sudafricano Nelson Mandela y un día después en el festival de Glastonbury.
Un amigo de Amy contó que la británica agarró una rabieta horas después de su actuación en Glastonbury, donde le dio un puñetazo a un fanático que intentó agarrarla del cabello.
La noche del concierto del homenaje a Mandela, la británica tenía mejor aspecto y mejor voz que otras veces.
Lo que le preocupa a la familia y los amigos de la intérprete de Rehab es que ella no haga caso a la advertencia de que debe dejar las drogas o su enfermedad pulmonar podría empeorar y dejarla en silla de ruedas, conectada a aparatos que le ayuden a respirar, publica la web
www.diario.com.mx.
La artista también había iniciado un tratamiento para su anorexia nerviosa, lo que hasta la semana pasada le permitió aumentar 7 kilos, publicó la página
www.los40.com.
La actitud agresiva de Amy Winehouse se ha hecho evidente en ocasiones anteriores. En junio pasado estuvo una noche detenida provisionalmente por haber atacado a dos hombres, a uno lo golpeó con la cabeza y a otro le dio un puñetazo; la Policía le abrió una ficha y además recibió una amonestación judicial por este caso. En el mismo mes se presentó en el festival Rock en Río de Lisboa, con síntomas de estar bajo la influencia de las drogas, con cortadas en el brazo izquierdo y una venda en la mano derecha.
Pero a pesar de su conflictiva vida, la prensa, al igual que otros artistas, reconocen en Winehouse un gran talento como intérprete y la pasión que pone en su música.
La británica a los diez años creó el grupo de rap infantil Sweet Sour. A los 13 fue expulsada de la escuela de teatro Sylvia Young Theatre School por colocarse un piercing en la nariz. Ella empezó a componer cuando tenía 14 años.
Debutó como artista profesional en el 2003 con el disco Frank, que fue nominado a los premios Mercury Music y en el 2004 ganó el galardón Ivor Novello, uno de los más prestigiosos del Reino Unido, por el tema Stronger than me.
En el 2006 presentó su segundo álbum denominado Back to black, que obtuvo las mejores ventas en el Reino Unido durante el 2007, el primer lugar como música más bajada en iTunes, además ganó un Brit Award en la categoría de Mejor Artista Británica.
En febrero pasado el disco recibió cinco premios Grammy, entre ellos los de Artista Revelación y Mejor Disco del Año. La británica no pudo recibir personalmente las estatuillas debido a que le negaron la visa a los Estados Unidos.
Su talento ha sido consagrado en universidades elitistas como Cambridge, cuyo departamento de Literatura pidió a sus estudiantes próximos a graduarse que compararan la lírica de Winehouse en su canción Love is a losing game con la de Sir Walter Raleigh (1552-1618), el escritor de una de las mejores poesías de la época isabelina.
La cantante de soul, que posee una fortuna de 20 millones de dólares, será inmortalizada en el museo de cera de Madame Tussaud de Londres, con peinado estrafalario y todos sus tatuajes.
Winehouse tenía previsto participar ayer en el festival Rock in Río Madrid.