Circunstancias especiales transforman acontecimientos en apariencia triviales en importantes y trascendentes. Un partido más o un partido menos de fútbol en nada inciden en el presente y futuro del Ecuador, sin embargo, quienes aman el deporte, quienes tienen predilección por el balompié o quienes son hinchas de Liga Deportiva Universitaria de Quito, esta tarde estarán pendientes de un televisor para vivir, a la distancia, noventa minutos llenos de ansiedades, de alegrías y penas, máxime, cuando Liga representa a Ecuador y, por esta vez, todos nos pertenecemos a la Liga, en una final que ciertamente hace historia. Estas son algunas de las razones por las que, dada la coincidencia en la fecha, he optado por hacer algunas consideraciones al respecto:
-El basquetbol siempre me atrajo más que el fútbol. Vivo de espaldas a los campeonatos nacionales; sin embargo, cuando un club representa al país en una lid internacional o cuando juega nuestra Selección nacional, trato de no perderme los partidos decisivos.
-Como educador siempre di máxima importancia al deporte infantil y juvenil. El insigne pedagogo San Juan Bosco decía que es preferible tener amplias canchas deportivas antes de pensar en construir una iglesia; él sabía que la práctica deportiva era una medicina para el cuerpo y el alma de adolescentes y jóvenes; es por esto quizá que he leído con beneplácito el homenaje que el COI ofreció al profesor Denis Dau, creador de los Interbarriales deportivos de EL UNIVERSO.
-Un buen equipo presupone elementos por demás importantes que no puedo dejar de mencionarlos: es la conjunción de voluntades que buscan un mismo fin o que persiguen una meta común; es la entrega de fuerzas personales y cualidades individuales a una causa vista en conjunto como buena y digna de empeño; es una escuela permanente de renuncias, de sacrificios, de trabajo arduo y de innegables sudores en pos del bien anhelado. Formar un equipo no es cosa fácil; mantener un equipo es más difícil aún; obtener resultados positivos es un ambicioso proyecto.
-Liga no es un equipo improvisado; su club lleva algunas décadas de trabajo intenso y extenso, con diversas categorías y con multiplicidad de servicios; lo que hoy cosecha no es fruto de inspiración de última hora ni es la promesa de un agorero casual, es consecuencia de una administración deportiva sacrificada, tesonera, democrática; de una planificación consciente, madura y eficaz; de metas exigentes alcanzables; de gente comprometida con una causa común: el éxito del Club.
-Los ecuatorianos necesitamos formar un gran equipo que se proponga establecer programas claros y definitivos en beneficio de la comunidad nacional; necesitamos de líderes que aglutinen a todas las fuerzas sociales, sin distinción alguna, para obtener los resultados largamente esperados. El buen fútbol exige hoy el fair play, el juego limpio, por esto sanciona las zancadillas, las palabras ofensivas, los golpes bajos, los puntapiés, la falta de respeto entre jugadores y de estos hacia los árbitros. Espero que al final del partido de hoy, cualquiera que fuere el resultado, nos propongamos, mandantes y mandatarios, jugar siempre limpio, con hidalguía y optimismo.