Miércoles 02 de julio del 2008 El Gran Guayaquil

La balsa de Guayaquil

Estampas porteñas

Por Sergio Cedeño Amador, del Instituto Regional de Cultura Montubia.

En el viaje de los españoles en 1528, al actual  Ecuador, aquellos se impresionaron al ver a los nativos punaes, huancavilcas y chonos navegando grandes navíos construidos con unos maderos largos y muy livianos y que tenían la forma de una mano extendida, ya que por la proa el central era más largo que los demás.

Esos maderos, balsas y las más comunes se construían de cinco troncos amarrados entre sí con bejuco plazarte, pero había otras muy grandes de nueve o más troncos que podían llevar hasta 50 pasajeros. La embarcación poseía una caseta o cabina de caña guadua con techado de bijao.

Las balsas eran movidas con una vela cuadrada, tejida con el algodón que aún se encuentra en estado silvestre en la costa ecuatoriana y la isla Puná. En los ríos de Guayaquil, el transporte en balsa fue común desde 1542 y para viajar a Quito desde Guayaquil se navegaba en balsa hasta Babahoyo y de allí seguía el viaje en mulas. En 1748, en Guayaquil mucha gente habitaba en las balsas atracadas a la margen derecha del río Guayas,  formando barrios flotantes, que dificultaban el tránsito fluvial, por lo que las sacaron. La época de balsas continuó hasta bien entrado el siglo pasado, pues se las siguió usando como muelles, y la última en desaparecer fue el del Guayaquil Yacht Club, en 1942. La balsa o boya es un árbol imponente y su madera se utiliza para fabricar  salvavidas, aviones, cajas, juguetes, tablas de surfear, etcétera. El palo de balsa (Ochroma pyramidale) es originario del Ecuador y la balsa que crece en la cuenca del río Guayas es de mayor desarrollo y calidad que cualquiera del resto del mundo.
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