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| Leyes para motociclistas deben ser diferentes |
En relación al artículo “Motos causan casi mil accidentes en 5 meses”, publicado este lunes, quisiera comentar que es lamentable leer que la Policía solo se limite a comentar que hay imprudencia de parte de los motociclistas, cuando conocen muy bien que se les está permitiendo conducir portando tan solo una licencia deportiva, que se la obtiene pasando la prueba de manejo de un automóvil, y que las normas y leyes para motociclistas deben ser diferentes y más rigurosas precisamente por los peligros que implica conducir una de estas máquinas.
Viéndolos conducir estos “proyectiles”, uno se puede dar cuenta de que no tienen ningún respeto o conocimiento de la ley y normas de tránsito, pero son las autoridades las llamadas a controlarlo desde la educación vial y el otorgamiento de licencias para que esto se prevenga.
Es inaudito observar que donde hay una moto, se puede decir que hay un incumplimiento de las normas y leyes de tránsito; pues no llevan cascos, rebasan por la derecha, se suben a la acera, estacionan en estas; van dos, tres o más personas a bordo, exceden límites de velocidad, en el carretero no llevan implementos de seguridad como es exigido en los autos, cambios imprevistos de carriles, etc., muy acentuadamente en los repartidores, que a cambio de una comida caliente o un medicamento en pocos minutos, ponen en peligro sus vidas y de las personas a su paso. Sus conductores asumen que solo con tener mil quinientos dólares –el costo hoy en día de una moto– están por encima de automotores, peatones, de sus pasajeros o de su propia vida. Antes eran pocos y no se notaban estos problemas, ahora su proliferación se ha vuelto incontrolable.
Considero que deben existir cambios profundos tanto en la Ley de Tránsito, en el otorgamiento de los permisos de portar estas, como en la implementación de multas más severas, de manera que antes de cometer una falta, pensemos bien dos veces en sus consecuencias.
Eduardo A. Bueno E., Guayaquil |
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| Los robos en taxis |
¿Casualidades, denuncias temerarias? Cuando vi esas frases en el reportaje que publicó EL UNIVERSO, el domingo 22 de junio, acerca de los robos en los taxis, me quedé sin palabras. El director de la CTG, Ricardo Antón, decía que son “casualidad” y que “los ladrones pueden robar hasta en una patrulla de la Policía”.
Claro que pueden robar en cualquier vehículo, pero eso no libera de responsabilidad a la Comisión de Tránsito de realizar operativos verificando que quienes conducen taxis no porten armas o pertenezcan a una cooperativa. El señor Antón se justifica diciendo que es “casualidad”, pero habría que comentarle que vea los noticiarios, porque en una semana aparecieron al menos diez “casualidades” de robos en taxis.
Y qué decir de la afirmación de George Mera, presidente de la Unión de Taxistas del Guayas. Según él, el gremio es víctima de “denuncias temerarias”, como expresó en el reportaje, que buscan hacerlos quedar mal. Las víctimas son los ciudadanos engañados por taxistas que son cómplices de ladrones.
El 12 de junio fui víctima de un asalto en Guayaquil en un taxi amarillo, con sello de cooperativa; el taxista cambió de ruta sin razón, bajó la velocidad y el ladrón se subió. Luego buscó calles oscuras, el ladrón me golpeó el rostro, intentó ahorcarme, y cuando logré que se baje, el taxista me abandonó en la calle. ¿Quiénes son las víctimas?
Quisiera que el señor Mera me dijera quién, en su sano juicio, se deja golpear el rostro y robar solamente para perjudicar a los taxistas. Quisiera que hubiera visto mi rostro, mi ojo derecho hinchado y morado, y mi estado de nervios. Mi caso no es el único, pero el gremio de taxistas, en lugar de investigar, se escuda en excusas ridículas. Mientras quienes deben tomar acciones se escudan, lo ciudadanos seguimos abandonados a nuestra suerte, lidiando todos los días con robos, asesinatos, violaciones, con el sicariato que terminó con la vida del periodista Raúl Rodríguez. ¿Hasta cuándo?
Soledad Martínez, periodista, Guayaquil |
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| Las encuestas y la Asamblea |
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“Quien confía en el pueblo, edifica sobre arena”, así lo dice Maquiavelo en su libro El Príncipe; es una frase que se ajusta a la realidad de lo cambiante que somos el pueblo ecuatoriano.
Las encuestas se las vive en el presente y nada más, confiarse en ellas no le da la seguridad al señor Presidente de que el día del referéndum el pueblo lo apruebe.
Se está sintiendo en el ambiente un descontento popular, por varios motivos, lo actuado por Alberto Acosta es un primer campanazo; se siente el murmullo del pueblo, se escucha un run-run.
¿Será acaso que el ex presidente de la Asamblea, con su renuncia, se quiera lavar las manos y no ser la cabeza de una Constitución mal hecha?
Otro motivo es el alza de precios en los alimentos, independientemente de que la subida de costos tenga que ver por motivos de producción a nivel internacional, factores económicos o lo que sea.
Al pueblo no le interesan los índices Dow Jones de la bolsa de valores, al pueblo lo que le interesa saber es con cuánto llena las bolsas que trae del mercado.
José Vélez, Manta, Manabí
No es algo para dejar de lado lo ocurrido con el asambleísta independiente Rafael Estévez, quien intentó coserse la boca justificando tal acción con las siguientes palabras: “Es que no me dejan hablar (…). Permanentemente me impide el uso de la palabra. Fui al baño... cuando vio la silla vacía me dio el uso de la palabra”.
Aunque fuese verdad lo manifestado por Estévez, aunque como dicen algunos hubiese una “dictadura” en el Ecuador y en la Asamblea (cosa que no es así), el acto de coserse la boca resulta muy preocupante e injustificado.
Este asambleísta ya ha protagonizado escenas de tono muy teatral en las que suele aparecer como víctima y victimario.
La primera vez fue cuando decidió salirse del partido por el que fue elegido asambleísta, el PSP.
En aquella ocasión fue víctima de un colapso nervioso y al mismo tiempo fue el victimario que propuso investigar a su ex colega Logroño. Esta vez, se cose la boca. Se encierra en el auto y cuando no hay quien se lo impida se clava una aguja en el labio inferior. Da gritos y genera un evento de alta plusvalía noticiosa. Debe preocupar que este tipo de acciones se estén dando en un espacio que por votación popular fue designado para la construcción de una mejorada Constitución.
Damián Toro, licenciado, Quito |
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| El tren para Chimbacalle |
La reconstrucción de la vía férrea del ferrocarril es de casi 400 kilómetros de longitud. Después de 100 años, necesita de un millón seiscientos mil durmientes, que son las bases donde se asientan los rieles sobre los que rueda el tren. Los “sabios” diseñadores los quieren hacer de maderas finas, para lo cual se necesita depredar muchos cientos de miles de árboles que no existen en un solo lugar, sino desparramados por toda la Costa y Oriente.
¡Despertemos, ecuatorianos! Sería el más grande descalabro ecológico en la historia de nuestro país. Esta depredación de bosques sería un millón de veces peor que si explotáramos los yacimientos petrolíferos de Yasuní, que son un limitadísimo espacio comparado con la destrucción de centenas de miles de árboles en todo Ecuador para reunir los 1’600.000 durmientes de madera especial. Y la última duda, ¿habrá la suficiente madera para los famosos durmientes?
Mucha agua ha corrido bajo los casi 100 puentes del ferrocarril Guayaquil-Quito en los últimos 50 años, pues a partir del último medio siglo, el único tren que teníamos –obra de Eloy Alfaro– fue esquilmado por irresponsables que nunca dejaron de dilapidar, no solo el tren, sino cualquier otra institución donde meten sus voraces manos.
La situación siempre ha sido complicada por lo poco o nada que han hecho quienes han manejado lo que hoy es chatarra, pero fue un tren espectacular y funcionaba maravillosamente hace 50 años, cuando se fueron los ingleses que lo construyeron y enseñaron a los ferroviarios de ese entonces a manejarlo física y económicamente. Los ferrocarrileros no pudieron nunca aprender a darle mantenimiento, cuidar las estaciones, reparar y pintar los puentes de hierro, cuidar los durmientes y rieles y, naturalmente, impedir los robos.
Hoy en día se trata de salvar parte de los muebles cuando intenten reparar –pensando positivamente– unos 50 kilómetros. ¿Cuántas estaciones se pueden reparar? Algunas ni siquiera existen. ¿Cuántos rieles están en su sitio? ¿Cuántos se han robado o estropeado por el uso y el abuso? Después de 100 años, todos los durmientes deben ser reemplazados hoy mismo. Estamos hablamos de una inversión de muchos millones de dólares para una nueva vía que deberá durar otros 100 años.
No nos dejemos engañar por falsas ofertas. La primera decisión es cambiar la metodología para fabricar los durmientes cuyas dimensiones deben ser exactas de 8 pies de largo (2.40 metros) por 7 pulgadas de alto (16 centímetros) y 8 pulgadas de ancho (18 centímetros), posicionados cada 25 centímetros de centro a centro, que significan 4 durmientes por metro lineal. Si la vía férrea va a ser de casi 400 kilómetros, por simple cálculo matemático llegamos a un millón seiscientos mil durmientes. ¿Cuánta madera hay que cortar, cuánta hay que destrozar al paso y cuánta hay que desperdiciar?
Una simple sugerencia: actualmente existen en el mundo unos 3 billones de durmientes para trenes y unos 400 millones son de madera. Su reposición es de unos 20 millones anuales. Pero hoy en día no se fabrican durmientes de madera. Hay en Europa un nuevo tipo de durmiente que es fabricado de concreto especial con refuerzos de acero y alambre que lleva hormigón de ceniza volante activado con alcali.
Sugiero a los reconstructores del tren que quieren depredar los pocos bosques de la Costa que nos quedan, que se olviden de la madera, se informen con quienes saben y los puedan asesorar para que se reconstruya nuestros trenes, no con maderas finas, sino con concreto de lava, que hay mucho y es más barato.
Alfredo R. Suárez, Guayaquil |
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| Diagnóstico equivocado |
Soy fotógrafo de profesión, me encontraba cubriendo un partido de fútbol y de pronto sentí un golpe en mi pantorrilla del pie izquierdo, en ese mismo momento no pude caminar.
Salí del campo de juego, me fui a Emergencia del hospital del Seguro Social y fui atendido por un doctor aproximadamente a las 10:00 del domingo 22 de junio. El doctor que me examinó me recetó unas ampollas, complejo B y me dio el respectivo papel de descanso por 48 horas.
Pasaron las 48 horas y aún tenía el dolor; acudí el martes 24 a Emergencia y fui atendido por otro doctor, igual me examinó y me mandó a hacerme una ecografía en la pantorrilla izquierda.
Fui a realizarme la ecografía, pero me faltaba un requisito, me trasladé a la ventanilla 4 para que me den dicho documento (era solo un sello), volví a la columna para sacar cita en Ecografía y me la dieron para las ll:00 (había llegado al hospital a las 07:00). El doctor que me hizo el ecografía me dijo que no tenía nada, que no me preocupe. Con el resultado regresé a Emergencia y ahí me dijeron que el único doctor que me podía dar la interconsulta era el que me había atendido el domingo y él llegaba el miércoles 25.
Acudí a la empresa donde laboro a informar lo que me pasaba, en Recursos Humanos me dijeron que tenía que llevar la interconsulta y que regrese al día siguiente. El miércoles 25 fui a darle cacería al doctor en Emergencia desde las 07:00. Varios pacientes nos encontrábamos en el lugar para ser atendidos, llegado mi turno le expliqué mi situación al doctor, que aún persistía el dolor y no puedo caminar, y me contestó que yo tengo que trabajar así. Pero le dije: “No puedo estar de pie, me duele mucho y quisiera que me dé una interconsulta”. Me contestó que no me la iba a dar y que tenía que ir a trabajar. Le respondí yo soy fotógrafo, trabajo en un medio de comunicación, no estoy en una oficina sino en la calle, caminando, corriendo... Me supo decir que él no podía hacer nada.
Con todo lo que me pasó, fui a la empresa y en el departamento médico me dieron la interconsulta al Dispensario Nº 6; así, cojo, subí a un taxi y fui al dispensario, le rogué a la enfermera que me diera la cita para el momento, ya que mi caso era una emergencia desde el día domingo, y me contestó que el doctor tenía que salir porque eran las elecciones del Colegio de Médicos y no me podía atender, que espere que el doctor ya me iba a poner la cita. Luego de unos 15 minutos salió la enfermera y me dijo que tenía cita para el miércoles 2 de julio.
Llamé al departamento médico de mi empresa y me dijeron que podía optar por esperar hasta esa fecha o ir a un doctor particular. Acudí a una clínica, fui examinado por un médico traumatólogo que me dijo que lo primero que debía hacerme era una ecografía para poder ver el problema. Regresé con la ecografía, donde dice textualmente: “Se observa desestructuración de las miofibrillas que conforman el músculo gastrocnemio medial y el tercio superior del tendón plantar, la misma que estaría en relación a la ruptura parcial de 0.4x0.1 cm. ID: Ruptura parcial de las fibras del músculo gastrocnemio medial izquierdo.
Muchos afiliados, por emergencia o por atendernos en cualquier dispensario del IESS, acudimos con nuestras dolencias, pero lo que recibimos son malos tratos, indiferencia, prepotencia por parte de un personal principalmente médico que son los primeros que deberían atender al afiliado de la mejor manera.
Manuel Martín Herrera Torres, Guayaquil |
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| Vegetación acuática |
En los medios de información locales se comunica a nuestra colectividad de la presencia de vegetación acuática de lechuguines y jacintos de coloración verdosa en la superficie de la película del agua, en el parque El Lago, ubicado en el km 28 vía a la Costa. La fuente hídrica de este lago procede de la captación del río Daule en la estación de bombeo, aproximadamente en el km 23 vía a Daule. Se estima que la presencia transitoria de estas plantas acuáticas procede de los ríos Perdido y Chongón, que aportan el recurso hídrico al parque en referencia. Es común la presencia de este material vegetal orgánico en los ríos Daule, Babahoyo, Guayas, etc., lo que no nos debe asombrar o alarmar, por cuanto este elemento no causa toxicidad al entorno y en muchas ocasiones las algas son excelentes nutrientes para la fauna de estas masas hídricas en movimiento.
Las intensas lluvias en meses anteriores lavaron los suelos agrícolas con el aporte de los nutrientes de carbono, nitrógeno, fosfato, sílice y otros elementos a la molécula del agua en movimiento; estos elementos químicos son excelentes medios de cultivo para la proliferación de algas y lechuguines.
El agua cruda para su purificación en las plantas de Hidroplayas y Aguapen fue afectada en sus tratamientos convencionales por la presencia de algas microscópicas que se desarrollaron durante su recorrido a canal abierto cuando estas egresaban del parque El Lago, hasta llegar a sus respectivos reservorios; las condiciones ambientales y la composición química de estas aguas hizo la proliferación millonaria de estos microorganismos que fueron eliminados a través de tratamientos especiales con el uso de sulfato de cobre, carbón activado, etc., estimándose que estas alteraciones físicas del agua potable en referencia fueron superados por sus técnicos y administradores de estos sistemas.
A futuro, solicitamos de la manera más comedida a las autoridades correspondientes de estos sistemas, diseñar programas de monitoreo de calidad de aguas físico-químico y fitoplanctónico en ríos y aguas represadas, para de esta manera evitar irregularidades en el agua, producidas por efectos de la naturaleza y el hombre.
Aurelio Mosquera Cedeño, doctor químico - analista, Guayaquil |
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| Liderazgo |
El programa de liderazgo y participación activa Liderato comenzará sus actividades el 5 de julio. Para mayor información acercarse a las instalaciones del colegio República de Francia, en la ciudadela Naval Norte, o comunicarse por teléfono al 230-7618. |
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