“Quien confía en el pueblo, edifica sobre arena”, así lo dice Maquiavelo en su libro El Príncipe; es una frase que se ajusta a la realidad de lo cambiante que somos el pueblo ecuatoriano.
Las encuestas se las vive en el presente y nada más, confiarse en ellas no le da la seguridad al señor Presidente de que el día del referéndum el pueblo lo apruebe.
Se está sintiendo en el ambiente un descontento popular, por varios motivos, lo actuado por Alberto Acosta es un primer campanazo; se siente el murmullo del pueblo, se escucha un run-run.
¿Será acaso que el ex presidente de la Asamblea, con su renuncia, se quiera lavar las manos y no ser la cabeza de una Constitución mal hecha?
Otro motivo es el alza de precios en los alimentos, independientemente de que la subida de costos tenga que ver por motivos de producción a nivel internacional, factores económicos o lo que sea.
Al pueblo no le interesan los índices Dow Jones de la bolsa de valores, al pueblo lo que le interesa saber es con cuánto llena las bolsas que trae del mercado.
José Vélez,
Manta, Manabí
No es algo para dejar de lado lo ocurrido con el asambleísta independiente Rafael Estévez, quien intentó coserse la boca justificando tal acción con las siguientes palabras: “Es que no me dejan hablar (…). Permanentemente me impide el uso de la palabra. Fui al baño... cuando vio la silla vacía me dio el uso de la palabra”.
Aunque fuese verdad lo manifestado por Estévez, aunque como dicen algunos hubiese una “dictadura” en el Ecuador y en la Asamblea (cosa que no es así), el acto de coserse la boca resulta muy preocupante e injustificado.
Este asambleísta ya ha protagonizado escenas de tono muy teatral en las que suele aparecer como víctima y victimario.
La primera vez fue cuando decidió salirse del partido por el que fue elegido asambleísta, el PSP.
En aquella ocasión fue víctima de un colapso nervioso y al mismo tiempo fue el victimario que propuso investigar a su ex colega Logroño.
Esta vez, se cose la boca. Se encierra en el auto y cuando no hay quien se lo impida se clava una aguja en el labio inferior. Da gritos y genera un evento de alta plusvalía noticiosa.
Debe preocupar que este tipo de acciones se estén dando en un espacio que por votación popular fue designado para la construcción de una mejorada Constitución.
Damián Toro,
licenciado, Quito