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De Montecristi a Montecarlo |
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La rapidez con la que ahora se aprobará la nueva Constitución será únicamente comparable con la velocidad de los autos de carrera en el rally de Montecarlo. Los asambleístas de mayoría convertidos en pilotos de Fórmula 5. Será la Constitución más larga del mundo, superando de largo la venezolana, será la más extensa que hayamos producido en el Ecuador, y la que, en razón del número de sus disposiciones, será la que se habrá aprobado en tiempo récord.
Cientos de artículos, incluyendo sus párrafos, incisos y, en ciertos casos, sus numerales, se irán leyendo a toda marcha, y las manos se alzarán y se alzarán, una y otra vez. En frenética carrera los motores de nuestros constituyentes rugirán e irán aprobando una letanía de normas a la velocidad del rayo hasta llegar a la noche del 26 de julio donde los recibirá en la línea de llegada, con la bandera en alto, el líder para quien ha sido hecha esta Constitución.
Habiendo ya la Asamblea violado el estatuto que el pueblo aprobó en una consulta popular no se entiende este repentino pudor que le entró al gobernante por respetar las reglas. ¿Quién habría reclamado por una nueva violación al mandato popular si todos los mecanismos de control, o por miedo o interés, están rendidos a su voluntad? Dos posibles explicaciones podrían darse: el temor de que la figura de Alberto Acosta crezca demasiado, por lo que había que pedirle que se haga de lado, o el temor a que el desprestigio de la Asamblea se agudice más, lo que complicaría la suerte del referéndum.
Pero creemos que hay otra razón para semejante giro. Y es la poca o ninguna simpatía que guardan las altas esferas del poder para los debates, el cruce de ideas y el diálogo. De acuerdo al mapa del proyecto constitucional, el pleno de la Asamblea debía, y deberá, abordar ahora una serie de puntos neurálgicos para el futuro sistema político ecuatoriano tales como forma de gobierno, régimen electoral, relaciones Ejecutivo-Congreso, dolarización, autonomías, descentralización, sistema judicial, reforma constitucional, control constitucional, administración pública, entre otros.
Cada uno de estos asuntos debía y debe ser materia de un gran debate nacional, algo que no lo tuvimos durante la última campaña. Y eso es precisamente lo que molesta al poder. Si no habrá debate en la Asamblea por falta de tiempo, menos lo habrá fuera de la Asamblea.
Y si no habrá espacio ni tiempo para debatir todos estos asuntos, menos lo habrá para que el país se entere y discuta el contenido de las disposiciones transitorias, las que probablemente serán aprobadas en alguna madrugada.
En las transitorias se definirá, por ejemplo, el asalto a la Corte Suprema y si los constituyentes, siguiendo el ejemplo de Fujimori y Chávez, permitirán al actual presidente volver a ser candidato no obstante que fue elegido bajo una norma que se lo prohibía. Entonces veremos si el proyecto constitucional de Montecarlo, perdón de Montecristi, ha sido o no hecho a la medida de una persona. |
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| Miguel Hernández |
Nuestro invitado | |
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| Editorial New York Times |
Opinión internacional | |
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| Guayaquil |
| Curso |
La Casa de la Juventud y la Corporación Ecuatoriana en Aluminio desarrollarán trabajos para la generación de autoempleo en la rama de maestros artesanos en aluminio y vidrio. El curso comenzará el próximo 29 de julio, a las 09:00, en la Casa de la Juventud, en Gómez Rendón y Babahoyo. |
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