La juventud guayaquileña asistió a los dancings más elegantes que hubo en la ciudad del siglo pasado y conoció a las mujeres más hermosas y elegantes dedicadas a vender amor. Así, el Ideal, de Judith Sierra, casada con el español Generoso Martínez; American Dancing, de los hermanos Merchán; Crosley, de los Viera; Liberty, de Segundo Erazo; y Juventud Alegre, de Juan Gómez.
En el Ideal, lleno de espejos enormes con marcos dorados, las parejas se contemplaban bailando; las mujeres vestían trajes de noche y parecían princesas. El American Dancing era popular por su música y su cantante, el Loco San Andrés, quien interpretaba congas de seguidilla hasta completar siete.
En el Crosley se compraban tiquetes que cada uno entregaba a la pareja luego de bailar una pieza. El Liberty, con espejos y luces, presentó a la marimba salvadoreña De Cultcluzcán. Al Juventud Alegre, que funcionaba en un patio interior, concurría la gente más joven.