“¡Dale alegría, alegría a mi corazón, que la Copa Libertadores es mi obsesión...!”, fue el cántico que se escuchó ayer en el aeropuerto internacional de Congonhas, Sao Paulo, donde un grupo de hinchas de Liga de Quito hizo escala antes de arribar a Río de Janeiro.
A pesar del cansancio, María José Mieles y su primo Juan Ayala, quien viajó desde Canadá solo para ver el juego de mañana ante Fluminense, eran los más entusiastas. Mientras Yolanda Torres, seguidora de Aucas; Rocío Mullo, fanática de Emelec, y María Oña, abuela de los dos primeros, en medio de la parsimonia comentaban las peripecias del viaje.
“Mi abuelita es súper. A pesar de que tiene una prótesis de metal en la pierna derecha y tiene problemas para caminar, nos trajo a Brasil para ver a Liga”, comentó María José.
Pero no todo fue alegría. Por lo menos tres personas mostraron su descontento por la falta de apoyo de las agencias de viajes que organizaron el tour para el compromiso.
El caso más complejo fue el de Hugo Marcelo Delgado y su esposa, Lucía Hoyos. Ellos salieron de Quinindé (Esmeraldas) a la 01:00 del domingo pasado y abordaron en Quito el avión rumbo a Bogotá, a las 06:00. A la escala colombiana arribaron a las 07:30. Ahí comenzó el martirio. El nombre de él había sido cambiado por el de Marcelo Orozco y el otro documento decía Lucía Delgado.
Los representantes de Galamazonas, con quien ellos tramitaron el viaje, no aparecieron en Colombia. Recién a las 21:00 solucionaron el lío porque otras personas colaboraron.
Enojado, Delgado señaló: “Estuve a punto de regresar a Quito y enjuiciar a la agencia”. Como estas, varias historias se dieron en un viaje que duró 21 horas desde Quito hasta Río de Janeiro. (RA.)
Detalles
Rumbo a Brasil
Una prótesis
La prótesis de María Oña, que acompañó a Liga a Brasil, generó varias anécdotas en el maratónico viaje de 21 horas. Cada vez que la señora debía cruzar los controles en los aeropuertos donde se hicieron escalas, las alarmas se encendían. Ella no llevó un certificado médico y el personal de vigilancia tenía que comprobar que se trataba de una prótesis.