- JUN. 30, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
Pase lo que pase con el centro de detención de sospechosos de terrorismo, una cosa es segura: la base de la Armada estadounidense en Guantánamo seguirá por mucho tiempo, lo mismo que, seguramente, los locales de Mc’Donalds y Taco Bell.
No nos vamos a ninguna parte, declaró el capitán de fragata Jeffrey M. Johnston, quien se irrita cuando la gente dice que el cierre del centro de detención implica la desaparición de la base de 116 km cuadrados. Los infantes de marina estadounidenses la tomaron en 1898, durante la guerra con España y se quedaron.
EE.UU. paga a Cuba $ 4.085 anuales por el alquiler de la base, según un convenio firmado en 1903. El gobierno cubano no está de acuerdo. Dice que la prisión militar es un campo de torturas y exige la devolución de la base.
Cuba no cobra los cheques por el alquiler, pero tampoco puede desalojar a los estadounidenses porque el tratado en que se les concede la base sigue en vigor y puede ser anulado solo con la anuencia de las dos partes o si Estados Unidos se retira por cuenta propia.
El acuerdo con Cuba dispone que no puede haber iniciativas comerciales en Guantánamo, y daría la impresión de que los negocios de cadenas grandes de comidas rápidas violan la ley.