Israel se resignó a pagar un precio elevado para recuperar los cuerpos de dos soldados en poder del Hezbolá chiíta libanés, dos años después de haber desencadenado una verdadera guerra para liberarlos.
El secretario general del gobierno, Ovadia Yehezkel, consideró que este acuerdo sobre el canje de dos soldados israelíes presuntamente muertos a cambio de prisioneros libaneses y de cadáveres comenzará a aplicarse en unas dos semanas.
"Esto podría tomar dos semanas o menos, si obtenemos las informaciones solicitadas sobre la suerte del piloto Ron Arad", declaró Yehezkel a la radio militar.
Ese período será necesario para efectuar los tests de identificación genética de los cuerpos, según funcionarios del ministerio de Defensa citados por la radio pública.
En virtud de este acuerdo, Israel debe obtener previamente un informe del Hezbolá sobre el piloto Ron Arad, desaparecido en Líbano después de caer prisionero de las milicias chiitas en 1986, considerado muerto, y del cual no hay noticias desde hace unos 20 años.
Por su parte, Israel debe entregar las informaciones en su poder sobre cuatro diplomáticos iraníes desaparecidos en Líbano en 1982, considerados muertos, según las mismas fuentes.
Una asociación israelí de abogados ultranacionalistas presentó un recurso ante la Corte Suprema para prohibir al gobierno suministrar esas informaciones hasta que Irán indique lo sucedido con doce judíos iraníes que desaparecieron después de tratar de cruzar la frontera con Pakistán.
Israel debe recuperar en esas dos semanas los cadáveres de sus dos soldados secuestrados hace dos años, Ehud Goldwasser y Eldad Regev.
A cambio, el Estado hebreo pondrá en libertad a Samir Kantar y a cuatro combatientes del Hezbolá y entregará los cadáveres de varias decenas de combatientes y de otras personas que se infiltraron en Israel, incluyendo a ocho miembros del Hezbolá.
En una segunda etapa, Israel liberará a prisioneros palestinos. Se trata de varias decenas de detenidos, de acuerdo con la radio pública.
El gobierno israelí aprobó el domingo, durante un debate agitado y emotivo, por una abrumadora mayoría, este acuerdo negociado a través de Alemania.
Aunque el jefe del servicio de inteligencia (Mosad) y el jefe del servicio de seguridad interior (Shin Beth) se oponían a un acuerdo de canje de prisioneros libaneses vivos por cadáveres, el jefe del estado mayor, Gaby Ashkenazi, y el jefe de la inteligencia militar, presionaron a favor.
"Yo soy el jefe de estado mayor de todos los soldados, tanto de los que están vivos como de los que están muertos, y les pido que ratifiquen el acuerdo", declaró el general Ashkenazi a los ministros, señaló la prensa del lunes.
De acuerdo con el diario Haaretz, la autorización del gobierno pone en evidencia "los límites del ejercicio de la fuerza", que Israel aprendió a sus expensas al lanzar una verdadera guerra en Líbano, del 12 de julio al 14 de agosto de 2006, tras el secuestro de sus dos soldados.
Este conflicto dejó más de 1.200 muertos, en su mayor parte civiles, del lado libanés, y 160 muertos del lado israelí, casi todos militares.
Las familias de los dos soldados israelíes agradecieron a los medios de comunicación su apoyo, pues a pesar de todo tienen la esperanza de que los secuestrados estén vivos.