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| Postales del atardecer, la luz perfecta |
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| Los surfistas generalmente son sorprendidos por el atardecer en playas como Punta Carnero (foto), Engabao, Montañita y Canoa. | | |
| Es la luz, el momento, las circunstancias. Los ocasos del Ecuador halagan los ojos de quien sabe detenerse para contemplarlos.
En pareja o en plena soledad. Alegre o nostálgico. Cerca o alejado de casa Huyendo o queriendo ser encontrado. En cualquier situación, el ocaso es un mágico momento que puede agitarnos el alma o adormitarla.
El Ecuador presenta “cuatro mundos” de escenarios magníficos para vivir con entusiasmo aquella hora del día, generalmente entre las 18:30 y las 18:50, en que el sol comienza a besar el horizonte en una despedida bendita que se repite a diario para abrir paso a los tonos rojizos, anaranjados y lilas, que poco a poco preparan el ambiente para la llegada de la noche.
Viajar es pedir prestados momentos ajenos, en sitios ajenos, en circunstancias ajenas, para con la complicidad de nuestros sentidos apropiarnos de vivencias que nunca habríamos tenido en casa.
Estas gráficas nos regalan escenarios que, bajo la luz del ocaso, podemos darnos cuenta de que siempre fueron nuestros.
“Siempre es conmovedor el ocaso, por indigente o charro que sea, pero más conmovedor todavía es aquel brillo desesperado y final que alumbra la llanura, cuando el sol último se ha hundido, nos duele sostener esa luz tirante y distinta”. Jorge Luis Borges
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