Un edificio que cuenta con un sistema interno capaz de adaptarse al frío inclemente del contexto, sin dañar el permafrost (capa de hielo permanente, formada en los niveles superficiales del suelo de las regiones muy frías), será el Museo y Centro de Investigación Mundial del Mamut y el Permafrost.
A cargo del arquitecto e ingeniero alemán Thomas Leeser, el inmueble fue proyectado para Yakutsk, capital de la República de Sakha, en la gélida zona de Siberia, Rusia. Él, como ganador del concurso internacional, será responsable de la construcción según las bases impuestas: la combinación interna de un museo público y un centro de investigación y el cuidado del permafrost.
Situado al lado de una colina, se levantará seis metros sobre el nivel del suelo, en una serie de pilares cónicos que reducen el calor producido por el contacto del edificio con el permafrost, evitando que este se rompa. La forma de caja se eleva en el punto de encuentro con la línea de ascenso a la colina Tchoutchour Mouran, al oeste de la capital.
El edificio estará revestido de formas geométricas, principalmente triangulares, ya que estas aluden a la variedad de efectos cambiantes del permafrost a lo largo de sus ciclos.
La condición semitransparente de esta capa de cristal permitirá en gran medida el ingreso de luz natural, ahorrando energía y actuando a la vez como aislante térmico.
En la parte superior se instalarán grandes conos que harán de lucernarios (aberturas altas para captar la luz natural), que disminuirán el impacto eólico sobre el edificio; estarán equipados con monitores que atravesarían la nieve acumulada, para evitar la pérdida de calor interno. Un sistema de iluminación artificial, reguladores térmicos y sistemas de ventilación completarán el complejo sistema de abastecimiento energético del inmueble, proyectando emplear al mínimo la energía eléctrica.
El recinto será construido desde el 2009 y estará dividido por escaleras de acero y dos columnas de hormigón; el museo estará en el nivel superior, conectado a un circuito cerrado, que mostrará parte del trabajo de investigación realizado en los pisos inferiores, esto conducirá hasta las galerías subterráneas, donde se exhibirá con sumo cuidado el fósil de un mamut lanudo recién descubierto.
En el exterior habrá dos jardines que crearán entornos adecuados, aumentando la calidad estética y psicológica del espacio, sobre todo para los trabajadores; el musgo y la vegetación se utilizarán para purificar el aire y regular la humedad en el edificio.
En el trabajo de Leeser se pueden analizar las adaptaciones de la arquitectura al entorno tecnológico contemporáneo y con esta obra él expone cómo este avance permitirá la construcción de inmuebles en condiciones altamente desfavorables, ya sea de terreno o clima.
El Museo y Centro de Investigación Mundial del Mamut y el Permafrost será un objeto extraño, un edificio concebido desde la noción de la absoluta fragilidad del suelo (de hielo) desde donde será cimentado, produciendo entidades arquitectónicas vivas, que se adaptan al contexto, promoviendo un nuevo modo de integración del edificio en su entorno.
Fuente: www.arq.com.mx