El 1 de julio de 1987, Jean Michel Aulas asumió como presidente del Olympique de Lyon cuando estaba en la segunda de Francia y sus deudas ascendían a 15 millones de euros (más de 20 millones de dólares).
Hoy, desde el 2001 hasta ahora ha conseguido ¡siete campeonatos consecutivos!
“Un charlatán”, pensó la mayoría. “Un aventurero”, arriesgaron otros. El 1 de julio de 1987, Jean Michel Aulas, ingeniero experto en software, entonces con 38 años, ex jugador de handball, asumió como presidente del Olympique de Lyon. El viejo club vegetaba en la segunda de Francia y sus deudas ascendían a 15 millones de euros (más de 20 millones de dólares). Nunca había sido campeón de su país y aburría a sus pocos seguidores, quienes durante décadas miraron con envidia a sus vecinos de Saint Etienne por tener, ellos sí, un equipo glorioso: el máximo ganador de ligas.
“Vamos a convertir al Lyon en un grande de Europa”, fue su primera declaración ante el escepticismo general. Aulas ni se inmutó ante la indiferencia y los inconvenientes. Trazó un plan de largo alcance con varios vértices: a) potenció al máximo la comercialización, logrando un acuerdo importante con Renault, entre otras muchas acciones; b) le dio un fuerte desarrollo a las divisiones menores; c) creó una red de observadores de nuevos talentos para captar jugadores a bajo costo y con alto poder de reventa; d) confió siempre en gente de la casa; en esa línea, dio amplios poderes al recordado goleador Bernard Lacombe, ex figura de Francia e ídolo del Lyon; Lacombe fue director deportivo, entrenador del primer equipo, consejero del presidente y mánager general estos últimos 20 años.
El club comenzó a funcionar. En 1989 consiguió el ascenso a primera y allí inició una lenta escalada hasta la cima: 6º en 1998; 3º en el 99 y 2000; 2º en el 2001, y desde el 2002 hasta hoy ¡siete campeonatos consecutivos! Récord. El último, en doblete con la Copa de Francia. Siempre con un emblema por delante: el brasileño Juninho Pernambucano, valeroso capitán y excepcional cobrador de faltas. Juninho fue, acaso, el primer gran descubrimiento de Aulas y Lacombe. Llegó del Vasco da Gama de Brasil en el 2001, justo para enhebrar las siete vueltas olímpicas.
Pero Lyon está lejos de depender de una individualidad: Francia presentó en la Eurocopa nueve figuras lyonesas. Tampoco es la obra genial de un entrenador. Varios han desfilado en estos años: Jacques Santini, Paul Le Guen, Gerard Houllier, actualmente Alain Perrin. Pasan los cracks, se van los técnicos y el Lyon sigue arriba, síntoma claro de que la clave del éxito es la conducción institucional. “Uno nunca se cansa de ganar”, dice Aulas.
“La asignatura pendiente es Europa”, comienzan a reclamarle. Aulas pide tiempo. “Ya llegará, tenemos grandes ambiciones con el Olympique de Lyon”, asegura el superpresidente. ¿Cómo no creerle…?
“Desarrolló la marca ‘OL’ para reforzar la identidad del club, al punto de que en la actualidad hay cafés, salones de estética e incluso taxis con la marca”, dice el periodista español Rubén Uría. “Aulas creó una ferviente afición en una ciudad burguesa, que nunca había seguido al equipo. Tomó al Lyon con solo cuatro empleados y en el 2006 ya eran más de 140 en un holding que controla el club y otras ocho empresas filiales”.
Aulas, que está en todo (dicen que hasta se inmiscuye en las decisiones técnicas) transfirió a Diarrá al Madrid en 27 millones de euros (más de 35 millones de dólares), a Abidal al Barsa en 12 millones de euros (18 millones de dólares), a Malouda al Chelsea en 21 millones (30 millones de dólares)… La nueva joya, Karim Benzemá, está valuada en 100. La política es vender un solo crack por temporada y fichar dos o tres promesas cuidadosamente elegidas. “Luego vende en 30 lo que compró en tres”, dicen los periodistas franceses. “Antes, claro, pasan algunos años en la fábrica del Lyon”. Pero, la verdadera estrella no está en venta: es Aulas.
“Monsieur Milagro”, le dicen en Francia.