Reinaldo Merlo tendrá que poner orden y les insuflará el espíritu combativo que lo distinguía como jugador del River Plate. Aníbal Ruiz heredó un problema: Daniel Vega, que vino de goleador y solo ha hecho dos goles.
Yo vi jugar a Reinaldo Mostaza Merlo. Él nunca me ha visto en la vida. Jugaba fuerte, recio, parecido al fútbol de Carlos Hidalgo, de Alfonso Obregón o Edwin Tenorio, es decir, levantaba al contrario y el espíritu del equipo.
Pero a su lado tenía el acompañamiento y velocidad conceptual del negro J.J. López y la brillantez de Norberto el Beto Alonso, un prodigio como número 10.
Alguna vez salieron en la tapa de El Gráfico vestidos como los 3 Mosqueteros. Esa escuela que tuvo la aplicó en el Racing del 2001 cuando lo hizo campeón después de una sequía de 35 años. Los de la Academia le levantaron un busto de gratitud y los de River lo aman de por vida.
Mostaza tuvo grandes maestros en su formación futbolística y recuerdo a dos: Vladislao Cap y el brasileño Didi, un maestro, pero lo bueno es que está entre nosotros contratado por el Barcelona criollo.
Dura tarea, porque tiene un plantel de brillantes futbolistas que juegan y se tropiezan entre ellos, y eso calienta a la hinchada. Reinaldo Merlo tendrá que poner orden y les insuflará el espíritu combativo que lo distinguía y que yo admiré en su único equipo como jugador, el River Plate argentino.
Tiene que hacerle justificar que Rolando Zárate meta goles, porque lleva cuatro a duras penas en por lo menos catorce compromisos.
Pero vean algo. Zárate ha jugado en diez años en catorce equipos. Vélez Sarsfield 1998 media temporada y media temporada de ese mismo año en el Terrassa de España. En el 99 regresó al Vélez. En el 2000 fue al Real Madrid como suplente y jugó la Copa del Rey. En el mismo 2000 volvió al Vélez.
En el 2001 fue al Real Murcia y la otra mitad del 2001 hasta el 2002 al Ciudad Murcia de la misma ciudad; en el 2002 pasó al Livingston de Escocia, donde fue goleador hasta el 2003. (En el 2004, por cosas extrañas que a veces pasan, fue contactado para un solo juego por el Al-Ittinad de Arabia y chao).
Desde el 2003 al 2006 regresó al Vélez, su casa, y fue goleador del clausura en el 2004. La media temporada del 2006 pasó al Monterrey de México; la segunda media temporada y el 2007 jugó en el otro equipo de Monterrey, Tigres, y en ambos conjuntos (mitad 2006 y mitad 2007) metió un solo gol. Regresó a la Argentina al River en la segunda mitad del 2007 e hizo dos anotaciones. En el 2008 llegó al Barcelona, se dice con un contacto de tres años. Ya ven, todo un gitano del fútbol.
Dejemos tranquilos a Mostaza y vayamos con don Aníbal Maño Ruiz. Lo de mayonesa es una palanca para apuntalar un juego de palabras, pero don Aníbal tiene un grave problema que no lo produjo sino que lo heredó: el centro delantero Daniel Vega.
Trapito Vega llegó a Emelec por media temporada 2008, esto es hasta junio con posibilidad de renovación. En los inicios de su contratación se rumoraba que Platense (donde fue goleador con más de 20 tantos de la primera B) no lo dejaba venir, plata más, plata menos, pero al final llegó.
En el primer juego oficial metió un gol, luego otro, la gente llegó a decir que era un genio, pero en el tercer partido tuve un extraño pensamiento que lo compartí con mis amigos de sillas tribunero. Yo manifesté: “No sabe jugar fútbol”. Me miraron extrañados y azorados. Me contestaron: “Lo que sucede es que está presionado”, y yo, necio, “que no sabe jugar”.
Es más, decía yo, a veces da la sensación de que han metido en la cancha a un pibe de 12 años a jugar entre adultos, porque se lo nota desconcentrado, ingenuo, no toca la pelota y cuando le llega no sabe cómo jugarla. ¿Han contado las veces que Daniel Vega toca la pelota en un partido? ¿Cuántas tocaban Juárez, Graziani, Kaviedes, o tocan Pablo Palacios y Bieler?
A un futbolista, de cualquier deporte de conjunto, se lo puede calificar circunstancialmente como muy bueno, bueno, regular o malo, pero al que no sabe jugar porque es inocente, ¿cómo se lo califica?
Ahora bien, se me puede argumentar que los goleadores no son exquisitos con la pelota, sí, en muchas casos son así, pero la meten. ¿Y estos?
Los que me distinguen con su lectura saben que es la primera vez que hago este tipo de comentarios, pero les puedo asegurar que estoy interpretando un sentir de la mayoría. Personalmente les deseo mucha suerte a ambos goleadores y ojalá todos estemos equivocados, pero en última instancia... que metan goles y no sé por qué también pienso que los agentes o representantes de los jugadores son buenos para vender ideas pero no realidades.
Es necesario e imprescindible que Barcelona entre a la liguilla; es bueno que Emelec recupere ser protagonista; los toreros, ahora con Reinaldo Merlo, están más cerca de la meta; Emelec es una incógnita. Esperemos.