En este cantón hay menús y servicios que se ajustan a las costumbres de los turistas extranjeros.
El idioma no es un impedimento para ganarse la vida. A Winston Churchill Muñoz, de 37 años, el hablar a la “brava” seis idiomas le permite –dice– mantener su hogar, conformado por su esposa, madre y seis hijos.
Dueño de una facilidad de palabra, Muñoz explica que fue a la “brava”, porque en los últimos ocho años de tanto escuchar a los gringos (extranjeros), a quienes lleva a los tours de observación de ballenas, aprendió –como dice– a hacerse entender en inglés, alemán, italiano, portugués, francés y belga.
Este ex pescador, que en alguna época soñó con tener un enorme barco pesquero, nunca se imaginó que terminaría como uno de los más experimentados guías en el avistamiento de cetáceos y que montaría con otros amigos una pequeña asociación dedicada al turismo.
Sentado en su oficina de turismo, confiesa que del permanente contacto con los turistas aprendió también muchas costumbres, entre ellas a cocinar algunos platos europeos y estadounidenses.
Ese gusto por la cocina también lo aprendió Juan González, quien junto a su esposa mantiene una casa para hospedaje y un restaurante en el malecón del cantón.
González, de 65 años, comenta que hace una década hospedó a un grupo de viajeros chilenos, de esos que su única consigna era conocer el mundo sin preocupaciones.
Fue tal el aprecio que tuvo por sus huéspedes que cuando ellos se marcharon les prometió que al restaurante que estaba por inaugurar en esa época le pondría el nombre de Viña del Mar. Y así lo hizo.
Fruto de esa relación de amistad, hasta la actualidad González recibe correos de sus amigos chilenos y también otros visitantes del país de la Estrella Solitaria, que llegan recomendados por los viejos huéspedes.
A los chilenos –dice– los recibe con empanadas, leche asada, bistec a lo pobre, carbonada y otras especialidades de la gastronomía de ese país, que su esposa aprendió a preparar gracias a esas largas noches de compartir la cocina.
Y es que a este cantón, situado en el sur de Manabí y con 25 mil habitantes, llegan un promedio de 30 mil turistas extranjeros en la temporada que va de junio a octubre.
Esta influencia extranjera incluso se observa en el modelo de las viviendas que han adquirido una arquitectura tipo cabañas, que son del deleite de los turistas extranjeros.
Asimismo, en los menús se observan platos a base de mariscos, pero ahora los preparan al ajillo, en spaguetti, en distintas salsas y vegetales.
“Antes, nuestra costumbre era preparar todo frito, pero los turistas cuidan mucho de su salud y evitan en lo posible ingerir las grasas”, dice Fausto Chóez.
Este hombre, oriundo del cantón Jipijapa y que llegó hace más de 19 años a Puerto López con el objetivo de ser uno de los mayores transportadores de la pesca y que ahora mantiene una operadora turística, dice que desde que se institucionalizó el avistamiento de ballenas, en el 2001, fue un resurgir para la economía de Puerto López.
Él considera que se ha registrado un incremento de población y hábitos. Antes, la mayoría de la gente se dedicaba a la pesca y siembra del café, pero por los bajos ingresos que representan esas actividades muchos vieron en el turismo una oportunidad para desarrollar.
Pedro Falconí, director de Turismo, considera que en efecto Puerto López y otros balnearios del sur de Manabí y la Ruta del Sol han recibido una fuerte influencia extranjera.
Tal es así que muchas hosterías y restaurantes tienen en belgas, franceses, alemanes e italianos a sus propietarios. “Pero ellos también han adquirido ciertas costumbres nuestras”, indica Falconí, a la vez que espera que surjan más Winston, para hacer de Puerto López, uno de los principales destinos turísticos de Ecuador.
Turísticas
Enseñanza
En Puerto López hay centros de enseñanza de español para los extranjeros, así como ellos llegan a las zonas rurales a enseñar su idioma.
Ingresos
El Parque Nacional Machalilla, de una extensión de 50.095 hectáreas, genera ingresos anuales de unos 500 mil dólares, recursos que van al Ministerio de Ambiente.
Atractivos
En este lugar se pueden encontrar artesanías, así como disfrutar de avistamiento de ballenas y senderos ecológicos.
Bachillerato
En el colegio Provincia de Manabí se incorporó recientemente una carrera de bachillerato en turismo. Los alumnos, incluso, cuentan con un taller gastronómico.