El papa Benedicto XVI y el patriarca ecuménico Bartolomé I renovaron este domingo su llamado a la unidad de los cristianos durante una misa en la Basílica de San Pedro en Roma.
Benedicto XVI encabezó la ceremonia junto con el líder de 250 millones de cristianos ortodoxos en el mundo y expresó su "esperanza conjunta" de ver el día en que la unidad esté cerca.
Pese a que reconoció que hay diferencias clave con los ortodoxos, Benedicto XVI ha hecho una prioridad de su papado la sanación de los enfrentamientos con esa iglesia, que duran ya 1.000 años.
En su discurso, el patriarca Bartolomé I señaló que el diálogo entre los dos principales dogmas del cristianismo continúan a pesar de dificultades numerosas y señaló que estaba orando para que esos obstáculos puedan ser superados.
Después de muchos siglos de trabajar de manera separada, ambas iglesias se dividieron formalmente en 1054 en algunos temas, como la primacía del Papa, algunas diferencias en devoción, así como las exigencias de la Iglesia Católica del celibato de los sacerdotes, frente a la tradición griega de tener a sacerdotes casados.
Las relaciones entre ambas iglesias se mantuvieron tensas debido al proselitismo y reclamos enfrentados sobre sectores de Rusia y Europa oriental.
Benedicto XVI y Bartolomé I, sin embargo, se han reunido en varias ocasiones en un esfuerzo encaminado a promover la reconciliación entre sus iglesias.
Mundo tecnológico
El Papa, que es líder de 1.000 millones de católicos en el mundo, dijo ante la multitud que asistió a la misa que la unidad de los cristianos es ahora mucho más importante en un mundo que está cada vez más conectado por medios tecnológicos, pero que no ha encontrado la manera de resolver sus conflictos.
"En el mundo del hoy hay nuevos instrumentos de unidad, los cuales, sin embargo, también han creado nuevos conflictos y han fortalecido a los antiguos", agregó.
En estos tiempos de unidad externa, basada en los bienes materiales, tenemos ahora una necesidad aún mayor por la unidad interior, que viene de la paz de Dios, señaló el Papa.
En la misa, en la que se festejó la fiesta del San Pedro y San Pablo, se incluyeron lecturas del Evangelio en latín y en griego, efectuadas por sacerdotes ortodoxos y católicos.
Tanto Benedicto XVI como Bartolomé I oraron en griego.