El papa Benedicto XVI acompañado por el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomeo I, celebró este domingo una misa por la solemne fiesta de San Pedro y San Pablo y entregó el palio, insignia pontifical a 40 arzobispos del mundo entero designados en 2008.
Entre ellos hay nueve de Latinoamérica, se trata de Lorenzo Voltolini Esti, de Portoviejo (Ecuador); Andrés Stanovnik, de Corrientes (Argentina); Mauro Aparecido dos Santos, de Cascavel (Brasil); Oscar Urbina Ortega, de Villavicencio (Colombia); Antonio José López Castillo, di Barquisimeto (Venezuela).
Además, Agustín Roberto Radrizzani, de Mercedes-Luján (Argentina); Louis Kebreau, de Cap Haitien (Haití); Joseph Serge Miot, de Porto Príncipe (Haití); Donald James Reece, de Kingston (Jamaica), quienes concelebraron la solemne ceremonia, que todos los años se efectúa en el día de la celebración de la fiesta de San Pedro y Pablo.
El palio -una faja blanca con cruces negras que pende de los hombros al pecho y que se utiliza en las celebraciones litúrgicas- fue entregado a 40 arzobispos nombrados en lo que va de 2008 oriundos de todo el mundo, desde Haití hasta Jamaica, pasando por Ecuador e Italia.
En su homilía, Benedicto XVI expresó su deseo de que la Iglesia no se identifica "con una sola nación, una única cultura o un solo Estado", sinoq ue sea "la Iglesia de todos" entre "las divisiones de este mundo".
Bartolomeo I, jefe espiritual de los ortodoxos, recibido el sábado en audiencia por Benedicto XVI, afirmó en su homolía su deseo de que "el diálogo teológico" entre la Iglesia católica y la ortodoxa "avance" a pesar de las "dificultades que persisten".
Durante el tradicional angelus del domingo, Benedicto XVI rindió homenaje a los apóstoles Pedro y Pablo y pidió una vez más la unidad de todos los cristianos del mundo.
"El carisma de estos dos grandes apóstoles es complementario para la edificación de un pueblo único de Dios y los cristianos sólo pueden aportar su fe en Cristo si están unidos entre ellos", afirmó el Papa.