Domingo 29 de junio del 2008 Sucesos

No existe un registro balístico

Si en el país no es difícil conseguir un arma para delinquir, sí lo es dar con un arma asesina y, en consecuencia, con el responsable del delito.

Los motivos apuntan a la gran cantidad de armas ilegales que existen –más de 200 mil– y porque no hay un registro balístico de las que cuentan con un permiso de tenencia.

El registro balístico es la marca que deja un arma de fuego al ser disparada y que es producida por las estrías en el cañón de la misma. En consecuencia, la huella balística es la que deja un proyectil disparado y que, al igual que la huella digital, es única en un arma.

Al no existir el registro balístico, cuando se comete un asesinato y en la escena del mismo se recupera un proyectil, lo único que queda es poder recobrar  el arma y verificar si fue esa y no otra la que dejó su huella en el lugar del crimen.

Otro caso es cuando el proyectil es encontrado en el herido o el cadáver, explica Juan Montenegro, forense de la Policía Judicial (PJ) del Guayas, quien añade que obviamente hay más posibilidades cuando el arma es hallada.

Lo dice porque en este caso se recurre al Departamento de Criminalística de la PJ, que tiene un registro de las armas que  se encuentran como evidencias en actos delictivos. “Entonces realizamos el cotejo balístico con las balas y las vainas (envoltura) que tenemos en nuestro archivo, que es manual; cada bala está en una funda, con número de pericia y año”, explica el mayor Telmo Erazo, jefe de Criminalística de la PJ.

Pero un registro balístico global no existe. El capitán Johnny Ramírez, jefe de Control de Armas del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (FF.AA.)  en Guayas, explica que son los fabricantes los que deben sacar el registro balístico, y en el caso de las armas nacionales, “es imposible obtener ese registro porque no son fabricadas técnicamente, esas no tienen estrías en el cañón”.

Para el caso de las importadas, señala  Ramírez, no se ha presupuestado la compra del equipo  que almacenaría el registro balístico.

Erazo refiere que la Policía Nacional presentó un proyecto que inclusive fue al Congreso Nacional, “por el que todas las armas deberían pasar por Criminalística a fin de obtener el registro balístico  antes de entregar el permiso de tenencia”.

Comenta que hacer el cotejo balístico con un archivo manual es casi imposible.
“Por ejemplo, si queremos saber si el arma 9 milímetros de un sospechoso ha estado involucrada en un crimen, tendríamos que buscar entre las dos mil balas de ese calibre en nuestro registro”.

Por eso, indica,  el Gobierno Nacional se ha comprometido con la Policía Nacional para la adquisición del sistema digital balístico IBIS, por el que se toma una fotografía digital a la periferia de la bala y la base de la vaina, que se van guardando, y el momento  en que se quiere comparar una bala o arma, la base de datos nos va dar unas 7 u 8 posibilidades”.

Hay discrepancias entre la Policía y las FF.AA. por el tema. Mientras el subjefe de la PJ, Romel Castro, dice que Control de Armas no les da acceso a la base de datos de las armas registradas, Ramírez indica que “el dueño de esa información es exclusivamente el usuario (el dueño del arma); solo él puede autorizarlo. Imagínese si usted es un coleccionista de armas y tiene una fortuna en ello, no le gustaría que esa información pase a otra entidad”.

Existe otro plan que  fue presentado en el 2006 por el entonces diputado Omar Quintana, que propone la creación de un registro balístico para las armas de las FF.AA. y Policía Nacional, y así poder determinar al momento de recuperar un proyectil de la escena de un crimen, si el arma que lo disparó pertenece o no al Estado.  De otra parte, el anuncio de nueva tecnología para rastrear y controlar el uso de armas, a través de un chip y código de barras, todavía  no se concreta. El anuncio lo hizo en junio del año pasado el Presidente Rafael Correa como parte del plan de seguridad Ecuador sin Armas. Según Ramírez, aún se analiza cuál es el mecanismo más apropiado para ese fin.
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