Quito y Bogotá definirán una fecha para atender a la OEA, que insiste una salida a la crisis.
La intervención directa del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, es el último recurso, de carácter oficial, para restablecer el diálogo entre Ecuador y Colombia, que rompieron relaciones el pasado 3 de marzo.
Un alto funcionario de la Cancillería ratificó ayer que las conversaciones que mantenía la diplomacia ecuatoriana con la OEA se suspendieron desde el miércoles pasado, cuando el presidente de la República, Rafael Correa, aseguró que no habrá más acercamientos con el gobierno de Álvaro Uribe. El lunes de esta semana Colombia había informado su decisión de aplazar la normalización de las relaciones bilaterales ese día.
La reunión de los vicecancilleres de Ecuador y Colombia, José Valencia y Camilo Reyes, prevista para esta semana nunca se concretó y ahora se desconoce si se realizará en otra fecha. “Esperamos la llegada del secretario de la OEA, José Miguel Insulza, para conocer el futuro de los diálogos entre los dos países”, dijo el funcionario, quien ratificó que las relaciones “están en punto muerto”.
Insulza tenía previsto arribar ayer a Quito para reunirse con Correa y luego viajar a Bogotá, para encontrarse con Uribe.
Pero el viaje se canceló. Según el Departamento de Comunicación de la OEA las agendas de ambos mandatarios estaban copadas, por lo que las reuniones se postergaron sin fecha definida. Insulza se quedó en Washington.
Para Luis Valencia, ex ministro de Relaciones Exteriores, “es duro establecer plazos para la solución de la crisis, pero se debe insistir en la mediación de la OEA, del Centro Carter y de presidentes amigos”.
El ex canciller Antonio Parra Gil dice que la única forma de reanudar el diálogo es bajar el tono a la confrontación verbal de los mandatarios.
“La OEA hizo su mayor esfuerzo. No es cuestión de intervención de otros organismos, sino de voluntad política”.