El óptimo secamiento de un grano hace que resista los embates del proceso de molinería.
El concepto general de procesar granos para su almacenamiento se encuentra todavía anclado a la vieja tecnología de hace tres décadas, que es fácil percibir con el congestionamiento de camiones a la entrada de los silos o piladoras en los picos de cosecha. Proceso lento, montículos del producto en el tendal, mucho ruido, polvo y gente.
En fin, un ambiente pesado y contaminado que le impide un óptimo equilibrio entre lo que se recibe y lo que se saca como producto de buena calidad para el consumo humano o industrial.
Menos del 5% de la industria molinera nacional, según datos de la empresa Eurocomercial, dedicada al recibo de arroz y maíz, ha modernizado sus equipos y procedimientos. Esto agrava el déficit de almacenamiento estratégico para el arroz, maíz e impide mantener reservas adecuadas.
El concepto de la mayoría de piladores es secar la gramínea a base de temperaturas altas. Ahora la técnica es hacerlo con temperaturas bajas, pero con abundante viento seco, explica el especialista Luis Maridueña, de Eurocomercial.
“Antes de modernizar la piladora, había que parar el recibo en ciertos momentos, porque la recepción no era ágil, Ese arroz que tanto necesitábamos comprar se quemaba”, indica Ruth Rizzo, de la piladora Rey Arroz, en el cantón Samborondón.
Agrega que con un mejor secado hay menos quebramiento y puede pagar más a sus proveedores. El porcentaje de arroz partido lo han reducido de 13 a 8 y eso significa que por saca de 205 lb, 5 libras de arrocillo se convierten en arroz entero.
Proceso
“Llega la cosecha y si el producto mojado y ensacado pasa 48 horas sin ventilarse, autogenera calor y un gran volumen se mancha, se vuelve amarillo. Por eso se ventila en un silo pulmón de fondo cónico para que no varíen las condiciones fisicoquímicas del cereal en cáscara. El sistema de ventilación adecuado homogeneiza la temperatura y la humedad de los arroces recibidos, antes de llevarlo a la secadora de donde saldrá con el 13% de humedad o menos según el mercado al que se destine (arroz envejecido)”, describió Maridueña.
Indica que las secadoras modernas disponen de un comander electrónico que admite programar las temperaturas del secaje, en caso del arroz no mayores a 39°C-40°C, pues si se evacua muy caliente a los silos de almacenamiento o despacho la gramínea seca se triza o quiebra por el choque térmico con la temperatura ambiente.
Un buen secaje deriva de una buena prelimpieza y de una eficiente homogeneización de temperaturas y humedades. El arroz molinado así es de mayor calidad el 5% de quebrado (arrocillo), 9,5% (polvillo) y el 20% de cáscara.
La idea básica en términos sencillos es lograr un proceso más corto y un producto más costoso que va a un mercado exigente o externo.
La tecnología automatiza el proceso, los quemadores utilizan la misma cascarilla del arroz como fuente de combustión, de acuerdo con las necesidades de temperatura interna y externa, reduce el número de personal, en el caso de Rey Molino de cien trabajadores se ha reducido a un minúsculo grupo de quince.
Comenta Rizzo que la actualización es reciente y constante por los buenos resultados. Ha sido iniciativa privada que nació del exigente mercado de la Sierra, a la salida de arroces de marca y a la demanda externa de Colombia.
Ve con mucha preocupación la iliquidez que afrontan molinos de Los Ríos por la no salida de la gramínea al vecino país y prevé una cosecha veranera muy grande.
“Si no evacuamos fuera del país los excedentes que están recogiéndose, no tendremos dónde guardar esa magnífica producción que se avecina”, señaló la agroempresaria.
Según el cómputo de Eurocomercial, la capacidad de almacenamiento estatal de (61.000 t) y privado (235.000 t) no suplen la necesidad estratégica para garantizar la recepción adecuada de la producción nacional de arroz, estimada en 340.000 toneladas. La infraestructura instalada se encuentra en el 56% en Guayas y el 34% en Los Ríos.