Sábado 28 de junio del 2008 El Gran Guayaquil

Los ciudadanos afectados desisten de presentar denuncias

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Abigaíl González tropezó con una varilla de hierro.

Abigaíl González Bustamante resultó con golpes en sus rodillas por la caída que sufrió al tropezar con una varilla de hierro, cuando se alistaba a cruzar la calle Tungurahua. Ocurrió en enero del año pasado, al poco tiempo de concluir las tareas de regeneración en la intersección con Quisquís.

Cuenta que el obstáculo, sujeto a una base de cemento, sobrepasaba los 50 centímetros, pero no lo vio entre la multitud. “Era un fierro sin ninguna utilidad, ya no estaban trabajando. A lo mejor lo dejaron olvidado, pero a media vereda”, cuenta.

González dice que quienes la ayudaron a levantarse la animaron a denunciar el hecho, incluso anotó nombres de testigos. Sin embargo, el primer acercamiento con autoridades la hizo desistir de su propósito.

“Pedí a los policías de la esquina que hagan un parte (informe) donde conste lo que me pasó, como evidencia, pero me dijeron que no podían hacer nada”, dijo.

Agrega que presintió que habría trabas en la Defensoría del Pueblo, por lo que no tramitó la queja. Físicamente también estaba impedida, pues durante dos semanas permaneció con dolores en sus extremidades y molestias al caminar, señaló.

En la Defensoría del Pueblo no hay denuncias relacionadas a tropiezos por obstáculos en veredas, indican abogados que auspician legalmente a las personas que acuden a la entidad.

Tampoco existen en la Dirección de Justicia y Vigilancia del Municipio (Departamento de Denuncias) ni en la Intendencia de Policía, según colaboradores de las comisarías.

 Pero existen las presentadas por ciudadanos que cayeron en zanjas o alcantarillas sin tapa. Estos han recibido indemnizaciones, como Hernán Abarca, quien en el 2002 resultó con lesiones en sus piernas tras caer en una zanja que abrió la contratista Colisa durante trabajos en la av. Martha Bucaram.

Carlos Salmon, director de Terrenos del Cabildo, doctor en jurisprudencia, comenta que la posibilidad de un reclamo está supeditada a la gravedad del daño. “Si usted resbala y cae, no pasa mayor cosa. Si se rompe la pierna, ya es algo grave”, dice.

El abogado Carlos Luis Sánchez, ex comisario municipal y de policía, opina que no existe en la ciudadanía una cultura de queja que motive a los habitantes a exigir a las autoridades que se preocupen de que no hayan obstáculos en veredas que causen perjuicios a los peatones.

“A nadie le gusta demandar. Sufrimos el mal servicio  y no hacemos nada al respecto cuando hay medios legales en la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor. Está la Defensoría del Pueblo, la Intendencia en la regulación de precios...”, explica Sánchez.

Jhon Bucaram, abogado de la Defensoría del Pueblo, agrega que en países como EE.UU. resulta común que sus colegas auspicien demandas de este tipo. Incluso, se dan casos de quejas infundidas, comenta.
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